Mostrando entradas con la etiqueta betaespera. Mostrar todas las entradas
Mostrando entradas con la etiqueta betaespera. Mostrar todas las entradas

martes, 25 de junio de 2019

NOVENO EMBARAZO Y EXPLICACIONES


¡¡Ay Señor!!, por dónde empiezo… Y es que éste último intento lo hemos estado llevando en silencio, sin contárselo a casi nadie. Porque todo se precipitó mucho. Pero vayamos por partes.

El plan que me propuso Juana fue probar un ciclo de ensayo con una medicación nueva (Provamés) y ver si mi endometrio respondía mejor a esta medicación, porque hasta ahora, con el valerato de estradiol mi cuerpo se volvía loco, y tan pronto reaccionaba de forma exagerada como se colapsaba y replegaba. También me propuso estudiar en ese mismo ciclo la progesterona, porque en la anterior transferencia había estado muy baja y podría ser otra posible causa del fallo de implantación. Después me provocarían una regla, y dependiendo de los resultados del ensayo, subiríamos o bajaríamos la medicación de uno u otro lado (estrógenos o progesterona) hasta que encontráramos la dosis exacta y perfecta para mí, nos llevara el tiempo que nos llevara, pero que no daríamos ni un paso sin tener claro cómo respondía mi cuerpo. Pero ocurrió que en el mismo ensayo empezó a crecer mi endometrio de forma espectacular, como nunca, en forma, grosor, tamaño… y además ni rastro de Adenomiosis (que era otro de los efectos del valerato de estradiol en mi cuerpo). Juana me comentó que muy pocas veces se enamoraba ella de un útero, y que en mi caso lo veía precioso, que nos pensáramos la posibilidad de seguir adelante para una transferencia, por dos motivos: porque no sabía si volvería a construir un útero tan bonito, y porque no quería sobrecargarme de tantos estrógenos ahora que empezaba a responder bien a esta nueva medicación.

Sobra decir que le dijimos que sí. Muertos de miedo, pero intentando confiar en su criterio y su recomendación. No sé si Juana se adelantaría a decir algo así si no lo viese más o menos claro. Ese mismo día también decidimos que esta vez lo llevaríamos en secreto, y que sólo lo sabrían nuestros padres y hermanos y un par de amigos. Se trataba de nuestro último embrión, y por una parte quería poder ahorrarle a la gente la tensión y los nervios de estas cosas, y quería ahorrarme a mí las explicaciones si la cosa no salía bien. Así que le dijimos a la gente que iba a estar de baja por una intervención y seguimos adelante con el plan.

Nos quedaba por otro lado el tema de la progesterona, que al haber decidido seguir con el ciclo, no podíamos estudiarla. Pero Juana me tranquilizó diciendo que me iban a estar controlando un montón. También me la quitó por vía vaginal, y desde la preparación del endometrio estuve pinchándome Prolutex a diario y una inyección de progesterona intramuscular cada dos días. Yo siempre he tenido la mosca detrás de la oreja de que por vía vaginal, no me funcionan las medicaciones, que no se absorben, y parece que tenía razón, porque en cuanto me cambiaron el modo de administración obtuve unos valores espectaculares, por encima de lo recomendado incluso, pero dado que iba en ciclo sustituido, era muy buena señal.

Me hice la transferencia el día 8 de Mayo. Tuve una betaespera absolutamente ausente de síntomas, con su consiguiente rallada de cabeza, porque esos días siempre piensas lo peor y todo es una amenaza, por lo que no tener síntomas para mí era lo peor que podría estar pasándome. Fui una valiente de cojones porque aguanté sin hacerme ningún test de embarazo hasta el día de la beta, y me costó horrores, porque tengo un montón de ellos. Pero decidí cuidar mi mente por encima de todo esos días, y no quería enfrentarme a esa tortura psicológica. Tuve la beta el día 17 de Mayo, sólo 9 días después. Me hice el análisis a las 9:00 de la mañana y hasta las 14:00 no me llamaron. No te haces una idea de la ansiedad que pasamos en ese rato. Pero la buena noticia llegó: 148 de beta. Me dijeron que estaba fenomenal, aunque yo luego tuve mis dudas de si no sería demasiado baja, comparando con las betas que veía que sacaban otras chicas (dichosas comparaciones, pero no tenemos otra forma de saber cómo pueden estar yendo las cosas, porque este mundo es así de complejo). Me aseguraron que era una buena beta para el día en el que me encontraba, y me dieron cita para una primera ecografía una semana después, el 24 de Mayo.

Qué semanita más interminable pasamos… Y por fin llegó el día. La primera ecografía, donde se vería si había saco gestacional. Al entrar, Juana nos dijo que no nos asustáramos si no escuchábamos latido en esa eco, que sería posible, ya que era muy pronto. Y sin embargo, en cuanto metió el ecógrafo vaginal, se empezó a escuchar el latido, bajito y muy despacio, pero ahí estaba. Se veía hasta el botón vitelino. Nada de Adenomiosis (bendito Provamés…), una buena implantación y una pinta estupenda. Aun así, Juana me mandó reposo domiciliario hasta la siguiente ecografía, porque no quería correr ningún riesgo. Y menos mal (yo creo que es medio bruja…), porque a los 2-3 días empezaron los manchados. Susto y Ansiedad máximos!!. Ya estábamos avisados, en el informe que te mandan cuando consigues el positivo con miles de recomendaciones, ya dice que el 90% de los úteros operados sangran, que no hay que entrar en pánico y que hay que evitar ir a urgencias y las ecografías hasta que desaparece el sangrado, por pequeño que sea. 48 horas de cama y reposo absoluto y mucha paciencia, sobre todo mental, porque los miedos se apoderan de ti y no te sueltan.

Siguiente ecografía el Lunes día 3. Todo bien, creciendo como toca, el latido ya súper potente y a la velocidad que le corresponde. Entre los miedos naturales y los manchados, habíamos pasado otros días horribles, siempre con el “Ay” detrás de la oreja, sin poder relajarte ni disfrutar del todo de lo que estaba pasando. Qué duros son los embarazos Arcoiris… Juana nos explica que el manchado puede deberse a la propia ecografía y la sensibilidad de mi útero, que sigamos con el reposo y no nos asustemos.  Siguiente ecografía para el día 12.

Vuelta a los manchados a los pocos días de la eco, y en esta ocasión un poquito más abundante. Más cantidad = más susto… Pero no perdemos la calma. Hubiera sido muy ingenua si pensara que en mi caso las cosas iban a resultar fáciles. La vida siempre se empeña en complicarme todo y que tenga que hacer malabarismos para no hundirme y tener confianza y fe. Pero llegó la ecografía y todo seguía bien. Tengo que ir acostumbrándome a estar manchando cada dos por tres sin entrar en pánico, y pensar que esa sangre es mía y no del bebé, como me repiten constantemente, que él está perfectamente. Un útero operado (patológico) siempre va a estar más sensible a todo, y se van rompiendo venitas y capilares, especialmente a la entrada del útero. Pero en mi caso, el saco está perfecto, grande (Juana dice que le he construido al bebé una piscina olímpica). Le vemos la espina dorsal, y unas pequeñas protuberancias que son las extremidades saliendo, y un mini corazón bombeando como un loco. Es una maravilla, es un milagro alucinante… Juana nos dice que por su parte ya está todo hecho, que parece que va muy bien y que ahora tiene que tomar el relevo mi ginecólogo privado, para empezar con todas las pruebas pertinentes. Nos sigue recomendado precaución y reposo, y tiene mucha razón cuando dice que nos ha costado mucho esfuerzo llegar hasta aquí, y que me tengo que cuidar al máximo para no correr ni el más mínimo riesgo. Nos despedimos de ella y de Rocío (la enfermera que ha estado con nosotros casi todo el tiempo), y salimos de allí tan felices que no nos lo podemos ni creer. El primer paso y el más difícil ya estaba dado!, ya tenemos nuestro embarazo. Espero no tener que volver nunca más por allí si no es para presentarles a nuestro hij@ oficialmente.

martes, 26 de marzo de 2019

OCTAVO INTENTO A PUNTO DE EMPEZAR


Ay madre… Que ya está ahí de nuevo… El Viernes, nueva transferencia.
Diría que si algo he aprendido en este proceso de intentar ser mamá, es a resignarme a los acontecimientos de una forma menos ansiosa y desesperante. Y así estoy, y es verdad que vivo un poco más tranquila que antes. Pero esto tiene dos caras, voy esquivando los golpes por un lado, pero por otro no disfruto al 100% de los goles. Y ya no me voy a preguntar si es justo para mí o no, es lo que hay y punto. En resumen, que me siento un poco apática en este nuevo (último…) intento. Y desde que empecé ayer a tomar progesterona, me están pasando dos cosas significativas, tengo el vientre muy suelto y como angustia general, y me voy cayendo de sueño por los rincones, me cuesta la vida arrancar y tener energía. Creo que nunca hasta ahora había tenido estos síntomas de forma tan bestia como esta vez. Y he decidido concluir que esto es algo positivo y buena señal, así que nadie me discuta!.

Ya lo tengo casi todo planificado, eso sí, al menos en eso me he estado poniendo las pilas estos últimos días. Voy a volver a cogerme dos semanas de descanso desde la transferencia, como en el anterior intento, como unas vacaciones. Quise probar cómo lo llevaría en el último intento, especialmente a nivel mental, y me di cuenta que puedo sobrellevarlo, y que en el fondo me viene bien disponer de todos esos días para mí y sin sobrecargas de trabajo ni emocionales. Ya tengo a todo el mundo avisado, y la respuesta de la gente ha sido estupenda, así que una carga menos en mi cabeza para esos días. Y a partir de ahí, ya veremos, porque lo que veo en la mayoría de chicas que han pasado por Histeroscopia quirúrgica, es que aparecen un montón de sangrados durante el primer trimestre, con el consiguiente reposo absoluto cuando eso sucede, al menos durante 48 horas hasta que desaparezca el sangrado. Yo ya he pasado por eso en anteriores embarazos, de empezar a manchar y necesitar guardar reposo. Es un coñazo y una angustia, pero no queda otra. Ya iré contando llegado el momento. Mi médico de cabecera me recomendó coger una baja por embarazo de riesgo desde el primer día y listo. Y eso es lo que haré.

martes, 6 de noviembre de 2018

LO QUE NO HAY QUE HACER, O SI...


Hemos hecho lo que no había que hacer, pero lo que ambos sabíamos que acabaríamos haciendo en cualquier momento. Estoy en mi día octavo desde la Transferencia, en realidad el día 8 se cumpliría esta noche a las 22:00, ya que la Transferencia fue el Lunes pasado a las 22:07, y no sé si esto puede ser significativo… El caso es que esta mañana ya no aguantábamos más y hemos hecho un test de embarazo casero, de estos que compras 20 por Internet a 10 euros, y que te aseguran que tienen una sensibilidad de 10 unidades y una fiabilidad del 97%. Y ha salido blanco, blanco nuclear, ni atisbo de rayita, ni sombra, ni nada de nada, no da lugar a confusión.

Estamos hechos polvo desde entonces, claro, era lo esperable. Yo no he parado de mirar en Internet esta mañana casos donde el TE ha dado negativo y luego la beta positiva. Quien haya pasado por estas cosas me entenderá mejor que nadie. ¿Conclusión?, la misma de siempre, que hay de todo, que hasta la prueba en sangre no se puede adelantar nada, que no deberíamos haber hecho el test, que quizá todavía es pronto, a 2 días de la Beta. Y es posible que así sea. Pero francamente, no ver una rayita a estas alturas, me hace pensar en la posibilidad de un negativo a la vista y me da la oportunidad de procesar esta posibilidad a mi modo, a mi ritmo, en mi soledad, conmigo misma y con tiempo… Y estar preparada, para que cuando el Jueves vayamos, si el resultado sigue siendo negativo, el jarro de agua fría no nos caiga de sopetón, y con el alma desnuda delante de otra persona. Pero el día que nos estamos pasando hoy, los dos, es lo peor de todo, asimilando y llorando, y pensando en todo lo que se viene por delante en los próximos días y en las próximas semanas. Todavía me queda un pequeño punto de esperanza, no la quiero perder al 100%, y no voy a escribir más sobre esto hasta no tener la prueba definitiva. Ojalá vuelva por aquí dentro de unos días con mejores noticias, y siendo un ejemplo más de los muchos que he leído esta mañana donde acaba habiendo una beta positiva y un embarazo saludable, con un test negativo en orina. Pero hoy ya no miraré más, ni escribiré más, y si puedo, no pensaré más.

lunes, 5 de noviembre de 2018

Y DE NUEVO EN BETAESPERA





Aquí me encuentro hoy, en mi séptimo día de Betaespera, y con muchas cosas que contar, porque la verdad es que no me he sentado a escribir desde hace semanas. Finalmente, la fecundación de los óvulos no fue el día 17, sino una semana después, el día 24, igual que la entrega de la muestra de Goku, ese mismo día. Yo empecé a preparar el endometrio con Meriestra y Utrogestán, para que estuviera listo para la transferencia, que fue el día 29 de Octubre. Llegaron a Blastocisto 3 de los embriones que fecundaron, y congelaron dos de ellos, porque nosotros teníamos muy claro que sólo nos íbamos a poner uno.

El día de la transferencia fue intenso y largo. Teníamos a las 14:00 una última ecografía de control y una prueba de transferencia, como un ensayo que hacen con la cánula para ver cómo se encuentra la entrada al útero y asegurarse que no hay ningún obstáculo ni problema. Todo salió súper bien, tenía un Endometrio de 7mm, que para mí es más que suficiente, y se veía trilaminar y muy bonito. Se programó la transferencia para las 19:00. Decidimos salir a comer por ahí y luego ir a casa, darme una ducha y salir para la Clínica. Llegamos allí a las 18:30, y nos llevaron a una habitación con una cama y un silloncito. Nos avisaron que había un poquito de retraso, pero no imaginábamos que iba a ser tanto!, hasta las 21:30 no vinieron a por nosotros. Fue horrible la espera, tenía tanto pis que ya no sabía cómo ponerme, tuve que vaciar un poco la vejiga al final o explotaría.

Por fin pasamos al quirófano, donde esperaba Juana con una enfermera. Se le notaba cansada, y no me extraña, llevaba más de dos horas de retraso, y seguro que la tarde no había sido fácil, pero me trató con mucho afecto y simpatía. Creo recordar que iba explicándome todo lo que iba a hacer, pero no recuerdo mucho de sus palabras, sólo recuerdo que tenía muchísimo frío y no dejaba de temblar. El potro era distinto al que tienen para hacer ecografías y demás, es como mucho más grande, muy, muy alto, y al final Juana acaba teniendo la cara prácticamente dentro de ti (qué sensación más rara…). Nos enseñó en una pantalla a nuestro embrión, cómo eclosionaba una parte y salía como una burbujita. Creo que esto lo hacen para ayudar con la implantación. Mientras la enfermera me untaba la tripa y ponía el ecógrafo externo para que se viera el Endometrio, Juana introdujo la cánula, que sólo me molestó levemente, pero algo súper soportable. Cogí la mano de Goku y se dispuso a introducir el embrión. Vimos el destello en la pantalla, el puntito blanco, TODO, fue muy emocionante!. Pero cuando la embrióloga se llevó la cánula, vino diciendo que el embrión se había quedado pegado en ella, y que había que repetir. No sé qué sentí en ese momento, un poco de desolación y mucho miedo a que pudiera salir mal. Juana ya había quitado la cánula y tuvo que volver a meterla, y esta vez molestó un poquito más, pero bien. Intentó tranquilizarnos diciendo que estas cosas a veces pasan, y que no nos preocupásemos que todo estaba yendo bien. Intenté bromear diciéndole que eso era porque lo habían tratado muy bien allí y no quería venirse con nosotros. Pero me sentía muy mal, al borde del colapso. A día de hoy todavía no me convenzo del todo de que no pasa nada, que el embrión no tuvo por qué sufrir y seguro que no se vería afectado. En el segundo intento, se supone que por fin entró. Respiramos aliviados, pero yo no me quitaba el suceso de la cabeza. Como veía a Juana muy segura, quise no darle más importancia. Ella comentó: qué ganas tiene este embrión de agarrarse a donde sea!. Ojalá tenga razón y eso signifique que se va a agarrar a mí con fuerza.

Desde ese día casi no me he movido. Soy consciente de que es totalmente innecesario guardar tanto reposo. Pero es más una necesidad mía personal que algo directamente relacionado con el embarazo. He podido organizar mi trabajo para poder estar de baja al menos hasta la Beta, que será el próximo día 8 de Noviembre, dentro de 3 días. Y además, tengo a mi madre y a mi marido como inspectores de Hacienda, detrás de mí todo el día para que no haga ni el más mínimo esfuerzo, y ciertamente, me estoy dejando cuidar, porque me encuentro muy sensible, y en el fondo tantos mimos me reconfortan bastante.

Sobre cómo estoy llevando esta Betaespera, tengo que decir que casi sin síntomas de nada. Notaba los primeros días tironcitos como de regla, pero nada significativo, ya que incluso el día de antes de la Transferencia ya los notaba, creo que debido a la Progesterona. Ayer incluso desaparecieron. Y sólo esta mañana, al despertarme sobre las 5:30 de la madrugada, he empezado a notar una leve, muy leve, angustia y el estómago como revueltillo, y así ha seguido el resto del día. En el fondo me emociona muchísimo sentir náuseas. Recuerdo en mi tercer embarazo que fueron horribles, que casi no me dejaban llevar una vida normal. Pero esta vez me emociona tenerlas, me da igual estar muriéndome de asco y de náuseas el día entero si eso hace que mi bebé se quede conmigo.

martes, 3 de abril de 2018

DIA 11 POST TRANSFERENCIA





Me encuentro en mi día 11 post Transfer. Tengo que contar cómo decidimos seguir adelante con este ciclo, porque fue una decisión súper difícil y teníamos algunas cosas en contra y algunas cosas a favor. Durante todas las ecografías de control del ciclo, se veía lo mismo de siempre, un Endometrio fino, que crece muy despacio y que seguro que se iba a quedar muy justo para transferir. El día de la última ecografía (donde se decide si seguimos adelante o no), medía 4,7mm, claramente insuficiente. Había ido creciendo, pero ese iba a ser su tope. La duda vino porque teníamos algunas cosas a favor:
·       La Vascularización alrededor del útero estaba siendo muy buena por primera vez, quizá debido a la toma de Viagra durante la preparación, que esta vez la estaba tomando de forma oral. O quizá debido a la reflexología podal, que también he estado haciendo desde hace semanas.
·       También por primera vez en casi 10 meses, tenía un óvulo madurando del ovario izquierdo, y era muy positivo poder aprovechar una ovulación natural, ya que a saber cuándo volvería a producirse otra.
·       Y otra cosa buena, aunque esto me pasa siempre, es que estaba construyendo un Endometrio trilaminar, y con muy buena forma (tipo 3, que no sé exactamente lo que significa…).

Y el único aspecto en contra era el grosor endometrial que era súper fino. Ellos ponen el límite en 5-6mm, y yo con 4,7… Por eso era una decisión difícil, y además ellos no la iban a tomar, teníamos que ser nosotros, así que nos fuimos a dar un paseo y meditar todo esto. Al final optamos por seguir adelante y aprovechar las circunstancias positivas que por primera vez teníamos, sabiendo que corríamos cierto riesgo.

Introdujimos la Progesterona, y esta vez no la llevaba por vía vaginal, para evitar que no se estuviera absorbiendo. He estado tomando 400mg vía oral (200 por la mañana y 200 por la noche), y un vial inyectable de 25 de Prolutex, que me pincho cada medio día. También empecé la Dexametasona una semana antes de la transferencia.

La transferencia fue el Viernes 23 de Marzo, y todo marchó a las mil maravillas. Ese día, el Endometrio seguía midiendo 4,7mm, no había crecido nada, pero tampoco había menguado, que hubiera sido motivo para cancelar la intervención, así que adelante.

Y aquí me encuentro, 11 días después, y muerta de los nervios, porque mañana es la prueba en sangre. Sobre síntomas, fatal, la verdad. Los primeros días sí que notaba tironcitos en el útero, pero han ido desapareciendo poco a poco. Los mareos aparecieron unos días después, pero muy leves y se han ido manteniendo. Angustia y náuseas, nada de nada, ligeros malestares de estómago nada más. Estreñimiento a tope, aunque eso creo que me lo provoco yo misma porque intento hacer la menor fuerza posible al ir al baño (espero que no sea la única que se emparanoia con esto!). Y lo único así más significativo, es un dolor inmenso de mamas que apareció hace 4 días y que cada vez va a más. He leído siempre que la Progesterona tiene este efecto secundario y que no hay que hacerse ilusiones antes de tiempo. Incluso me pregunto si es que no tendré demasiada Progesterona porque no me he quedado embarazada y mi cuerpo no la necesita, pero como yo se la meto desde fuera, le está empezando a sobrar (¿alguien me entiende?...).

Mañana saldremos de dudas, pero quería escribir hoy una pequeña actualización, porque quizá mañana no me encuentre con ningunas ganas de escribir. Tengo que confesar que tenemos intención de hacernos una prueba de embarazo de orina en casa esta tarde. Esto, hay gente que lo entenderá y gente que no. Son muchísimas las personas que no recomiendan para nada hacerla, porque puede llevar a equívoco, la propia Clínica nos lo dice siempre. Peeeeeeero… Nosotros hemos decidido que sí. No es que estemos ansiosos por saber el resultado antes de tiempo (todo lo contrario, me muero de miedo!). Es que necesito prepararme para lo que pueda venir mañana. Si no estoy embarazada, prefiero tener mi tiempo A SOLAS para asimilar este primer impacto, y no que me pille de sopetón y de forma fría en la consulta de la Clínica. Y así puedo ir mañana con la cabeza un poquito más fría y más preparada para aceptar un NO. Si la prueba da positivo me moriré de la alegría, y si da negativo, me iré preparando. Porque aunque un negativo en un “pipitest” no quiere decir un NO rotundo, y lo más fiable es la prueba en sangre, al menos tengo la idea de que puede salir mal y no me presento mañana con toda la ilusión del mundo. No sé si consigo explicarme bien y expresar lo que de verdad siento respecto a esto, pero es algo que pensamos los dos, y es lo único que a mí me vale. Si tengo que enfrentarme a un NO, prefiero que mis primeros minutos sean junto a mi marido y a solas. Si luego resulta que hoy sale que NO y mañana nos dicen que SI, pues esa alegría que nos llevamos!.

Esta vez, he tomado el reposo de una manera más seria. Aprovechando que sigo de baja y no voy a trabajar, he estado la mayor parte del tiempo tumbada en casa, dando pequeños paseos y aburriéndome un montón, pero me daba tranquilidad pensar que en esto también estaba haciendo las cosas de forma diferente a otras veces y quizá así el resultado también sería diferente a otras veces.

martes, 11 de julio de 2017

LA AGONIA CONTINUA

















Lo que ha pasado durante este fin de semana y el día de ayer, ni si quiera sé cómo empezar a contarlo. A lo mejor se trata de una señal divina, una intercesión de todos los Santos a los que nos estamos encomendando, obra de la Virgen, o yo qué sé. O por otro lado, algo negativo, una broma del destino, una crueldad y un castigo…

Vayamos por partes. El fin de semana lo he pasado de reposo absoluto. Al menos eso ha servido para que manchara menos, que era lo que yo pretendía, aunque no he dejado de manchar ninguno de estos días. Estaba agotada y necesitaba que todo terminase de una vez y poder descansar de tanta incertidumbre, porque siempre he dicho que es el peor estado en el que puede encontrarse una persona. Si me decían que el bebé se había detenido, también supondría cierta paz para nosotros, y poder dejar de vivir en un “Ay” continuo. El resto del fin de semana ha sido largo, cansado, a ratos llorando y a ratos creyendo en los milagros. Pero tengo que decir que no esperábamos demasiado. Yo creo que llega un momento en el que te agotas de esperar cosas buenas, que tu optimismo y buena voluntad y buenos deseos, ya no encuentran el modo de que los sientas como reales, y todo te parece forzado. Porque sólo quieres descansar, sea lo que sea lo que tenga que pasar. Y además, sin poder distraerme, se me ha hecho eterno, en el sofá, sin apenas moverme… El Domingo me levanté con un dolor de cabeza terrible que me acompañó todo el día, para más INRI.

Y llegó el Lunes. La ansiada tercera beta, la que nos sacaría de toda duda y nos diría si mi embrión era un superviviente o no había podido sacar su vida adelante. A las 8:30 nos hicieron el análisis de sangre. Nos fuimos a desayunar, a dar un paseo por Pinedo y tomar algo al sol, para hacer que la espera de “la llamada” fuera más soportable. Pegábamos un brinco cada vez que sonaba el teléfono, y hubo muchas llamadas esa mañana, pero ninguna de la Clínica, hasta las 13:52… Y la noticia fue que aunque la beta había subido un poquito (creo que me dijo que había llegado a 42), ya había pasado demasiado tiempo para que saliera adelante con normalidad, y que era prácticamente imposible que ese embrión sobreviviera ya. La doctora me dijo que dejara la medicación por completo y esperara a que me bajase la regla y se expulsara todo, que tendría que ir haciendo controles de la beta hasta que desapareciera, y que en cuanto el médico me diera el visto bueno, hablaríamos y retomaríamos las cosas. Como el ginecólogo de la Clínica es el mismo que he tenido desde hace 10 años, les dijo esa misma mañana que me pasara por la tarde por su consulta privada en Milenium, para pedirme un análisis y una doppler, sobre todo con el objetivo de descartar un posible embarazo ectópico, que encajaría con lo que nos está pasando, y que podría llegar a ser peligroso. Nos pasamos un rato muy malo, porque aunque esperábamos una noticia así, siempre es doloroso que se confirme. Cuando nos pudimos despejar un poco, ya mandé un mensaje a nuestras familias y amigos cercanos, contando lo que nos habían dicho.

A las 16:00 estábamos en Milenium. Pasamos a consulta y el Doctor Blanes nos hizo todos los volantes que necesitábamos para el Miércoles, uno de sangre para ir confirmando que la beta va bajando, y una doppler para descartar un embarazo ectópico. Yo le comenté que pensaba que la doppler me la harían esa misma tarde, si de verdad podía ser algo peligroso… Entonces dijo que bien, que ya que estábamos allí, vería si me podían hacer sitio. Y resultó que sí, que nos podían atender. Para nuestra sorpresa, en la doppler nos dijeron que se veía un saco gestacional de 2mm, que parecía indicar que el embrión se podía estar desarrollando. El ginecólogo se quedó un poco sorprendido por esto, llamó en seguida a nuestra doctora de CREA, y se lo comentó, y ambos decidieron que manteníamos un poco más la medicación, total, por dos o tres días más no pasaba nada… No entiendo nada de lo que está pasando. Goku y yo estábamos rotos, y es difícil ir asimilando tantas idas y venidas. Ahora puede, ahora no, ahora si, vamos a esperar, definitivamente no, bueno, espera, que quizá sí… La cabeza nos iba a explotar. La agonía continúa. Me da igual que sean 3 días más, esto es un infierno para cualquier pareja. Intento ser optimista, pero me cuesta muchísimo. ¿Pero esto qué es?, ¿un rayo de esperanza o una broma pesada del destino?. Si no tiene que ser, que pase cuanto antes, por favor!, qué manera más dura de prolongar nuestro sufrimiento.

Así que así me encuentro… No sé si acabar de romperme del todo o soportar esta incertidumbre con esperanza. ¿Existen de verdad los milagros?. Parece que ayer todo se iba sucediendo de forma vertiginosa, y que todo se inició con un “NO”, pero luego empezaban a darse un montón de casualidades juntas, para acabar llegando a la conclusión de que de nuevo “podía ser”, que no tiráramos la toalla todavía. Un último cartucho.

viernes, 7 de julio de 2017

SEGUNDA BETA TAMBIEN MUY BAJA


















En este caso, tiene un valor de 37. No ha crecido lo suficiente. Lo ideal es que como mínimo su valor se hubiera duplicado, y no ha sido así. Pero de todos modos, el equipo médico de CREA, deciden que siga con la medicación un poco más y me repita la prueba el Lunes, que ya habrán pasado 72 horas. La doctora me dice que lo tenemos muy difícil pero que de todas formas hay que ser cautos, y al menos poder confirmar de nuevo si sale adelante o se va parando. La hipótesis es que se trata de un aborto bioquímico y que se detendrá por sí solo con el paso de las horas. Vuelve a insistir en que nos lo tomemos con calma y con precaución, porque el pronóstico no es nada positivo. Esta llamada nos deja destrozados, como puedes imaginarte. No comprendo por qué se tiene que alargar tanto esta agonía. Yo estoy que no puedo más… No tengo ganas de nada, ni de ver a nadie. Hemos cancelado todos nuestros compromisos del fin de semana y hemos decidido que voy a hacer reposo total, para ver si al menos eso sirve para que manche menos, porque todavía no he dejado de manchar ni un solo día. Me he pasado HORAS en Internet, en los foros, blogs y páginas de embarazos, buscando pruebas de que alguna vez sale bien en estos casos. Y de nuevo, no encuentro nada parecido a lo que a mí me pasa. Estoy hasta los huevos (con perdón) de ser la rarita siempre, de que todas las cosas “extraordinarias” me tengan que suceder a mí.

Al menos me queda un consuelo, y no sé si va a parecer algo tonto, o alguien en el mundo me entenderá. En mis últimos 2 abortos, no pude ser consciente de cuándo mi bebé dejaba este mundo, quiero decir, que no fue hasta el último momento, cuando ya no estaba ninguno de los dos, cuando supe que se habían ido. Y con este, sé que es algo que puede ocurrir en las próximas horas, que hoy por hoy está vivo, y sigue luchando. A los otros dos no pude acompañarlos en ese trance, porque vivía confiada en que todo estaba bien y ellos estaban bien. No pude animarlos y sobre todo, no pude consolarlos y decirles que no pasa nada, que yo estaba con ellos y no estaban solos. A este sí que le puedo acompañar en los últimos días de su vida, y no te puedes imaginar lo importante que es eso para mí…

miércoles, 5 de julio de 2017

BETA POSITIVA, PERO MUY BAJA

Menudo día llevamos… Teníamos la beta a las 12:00, y la reunión con la doctora a las 13:30. No te imaginas lo largo que se ha hecho para nosotros. Primero pasar la mañana hasta las 12:00 y luego, la hora y media más interminable del mundo. Hemos almorzado un poquito (a mí no me entraba mucho, la verdad), y hemos dado un paseo corto por el centro de Valencia. Y por fin se hicieron las 13:30 y fuimos a la Clínica. Resultado: una beta de 18. Nos dice la doctora que no hay que darse por vencido, que aunque es muy bajita, lo importante es que vaya creciendo adecuadamente, que es un embarazo al fin y al cabo, que ha habido implantación y eso es muy importante. Tengo que seguir con la medicación e intentar estar animada, y repetiremos la beta el Viernes, que ya habrán pasado 48 horas. El sangrado que tengo no le parece alarmante, y puede ser porque mi endometrio está intentando desprenderse. Me explica que hay muchos embarazos que se pasan todo el primer trimestre sangrando y salen adelante, así que nos recomienda que tengamos mucha paciencia con eso también. Nos vamos a casa un poco confusos. De estas veces que no sabes muy bien cómo sentirte, porque todo está en el aire. Hemos decidido optar por ser positivos y confiar en este embarazo…

martes, 4 de julio de 2017

TEST CASERO DE EMBARAZO NEGATIVO










Esta mañana he hecho lo que me prometí a mí misma que intentaría no hacer… Como no me quedaban pruebas de embarazo de las que encargamos por Internet, pensé que la tentación sería menor, y no llegaría a comprar un predictor de Farmacia. Pero, casualidades de la vida, la otra noche cuando salimos a cenar, una de chicas me dijo que ella tenía, y como vive al lado de donde estábamos cenando, fuimos a su casa y me dio dos. Total, que esta mañana no podía más y me he hecho uno. Blanco nuclear… ni si quiera un mínimo atisbo de marquita. Intento no desmoralizarme, pero es que no puedo!. ¿Sería posible tener un test de embarazo negativo y una beta positiva?. No puedo más con esta incertidumbre, me temo lo peor. Procuro relajarme y confiar, no dar nada por perdido, pero mi tranquilidad va y viene. No quiero decirle nada a Goku, porque el pobre está que no vive tampoco, y me observa todo el tiempo para ver mis reacciones e intentar tranquilizarse, y cuando le sonrío o le digo que todo va a salir bien, noto cómo se relaja. Si le digo que el test me ha dado negativo, se va a morir, y prefiero ahorrarle el máximo posible este disgusto. Pero ya me dirás en qué condiciones voy a ir yo mañana a la beta, si estoy que se me saltan las lágrimas cada dos por tres. Tengo hoy un día de trabajo horrible, sólo cuando pase sabré si me va a venir bien o no, porque si tengo que pasarme el día dándole vueltas a la cabeza, me va a dar algo, así que espero que los pacientes me ayuden a desconectar de todo esto aunque sea a ratitos. Y para colmo, he vuelto a manchar esta mañana, como el primer día, marrón clarito, y tengo la sensación de que va a más. Ahora sí que puedo decir que son demasiados días marcando.

lunes, 3 de julio de 2017

¿SANGRADO DE IMPLANTACION O REGLA?



PIDO DISCULPAS DE ANTEMANO POR SI LAS IMÁGENES PUEDEN PARECER ALGO ESCATOLÓGICAS O HIEREN LA SENSIBILIDAD DE ALGUNA PERSONA… Pero yo agradezco muchísimo cuando pueden mostrarme con fotografías cosas importantes para mí, así que si le sirven a alguna persona, me doy por satisfecha, aunque pueda parecer algo un poquito asqueroso de ver…

Estoy tremendamente confusa, no te imaginas cuánto. Llevo varios días con un “sinvivir” que no puedo con él. El Viernes pasado estuve toda la mañana de paseo, haciendo recaditos, pero a paso lento, con calma. Luego me fui a comer con Goku a casa de mis suegros, y cuando me iba para casa, decidí acercarme a la playa de Pinedo a tomarme un café, leer un poquito al sol y dar un paseíto. Hasta ahí, genial, pero cuando volví para casa, había una pequeña mancha marrón clarito en el salvaslip (primer salvaslip de la primera imagen). Tuve un primer momento de agobio, pero rápidamente dio paso a la alegría, porque podría significar un sangrado de implantación, como me pasó en el anterior embarazo (justo el mismo día después de la transferencia), y enseguida me relajé, e incluso me ilusioné. Esa tarde no me moví del sofá, porque la otra vez me dijeron que hiciera reposo y si en un día no iba a más o no me bajaba la regla, hiciese vida normal, porque mientras fuese poca cantidad y no fuese de color rojo, no había peligro. Al acostarme había vuelto a manchar un poquito (segundo salvaslip de la primera imagen), pero lo mismo, intenté no preocuparme. El Sábado cuando me levanté, el sangrado también era mínimo (primer salvaslip de la segunda imagen), apenas una manchita amarillita, así que imaginé que ya había pasado, y nos fuimos a comer a la playa con mi padre, que estaba solo en el apartamento porque mi madre estaba de viaje en Lourdes. Intenté no moverme mucho, no hacer ningún esfuerzo, pero volví a manchar como la primera vez, un poco y de color marrón clarito (segundo salvaslip de la segunda imagen). Intentaba convencerme a mí misma que podía tratarse de algo bueno. Leí en Internet que el sangrado de implantación podía durar un par de días, y de nuevo me relajé. Salimos a cenar con unos amigos para celebrar el cambio de trabajo de uno de ellos, y en cuanto terminamos, me volví para casa, súper temprano. En ese rato, la mancha era ya un poquito más clarita (tercer salvaslip de la segunda imagen), y me volví a relajar. El Domingo, decidí pasarlo prácticamente sin moverme del sofá. Ese día tenía muchísimo dolor de ovarios, el clásico de regla, pero no manché casi nada, así que pensé que ya había pasado todo (salvaslips de la tercera imagen). De todas formas llamé por teléfono al móvil de emergencias de CREA, y me dijeron que podría ser completamente normal y que sólo cambiara dos de las pastillas de progesterona vaginales, por vía oral. Eso hice y me acosté ya mucho más tranquila. También me dijeron que no era necesario guardar reposo y que hiciese vida normal sin esfuerzos ni relaciones sexuales. Así que hoy me he venido temprano al despacho, pero en dos ocasiones durante el día (última imagen), he vuelto a manchar de color marrón clarito o amarillo un poco más intenso. Mi agobio viene porque llevo manchando ya demasiados días, y aunque tenga poca consistencia y desde luego no es nada de color rojo ni abundante, estoy empezando a preocuparme mucho, mucho. 


En muchos sitios de Internet, aseguran que el sangrado de implantación debe ser corto, de entre 2 y 3 días como mucho, y que si se prolonga más, es necesario consultar con el ginecólogo. Yo llevo 3 días y medio, y sin parar de sangrar prácticamente. No sé qué pensar. Preferiría no tener esto en la cabeza y poder relajarme, pero es imposible. También he leído que cuando tomas mucha progesterona, es difícil que te baje la regla, porque esta medicación la retiene. Y he llegado a pensar que es una “pseudo-regla”, pero camuflada por la progesterona, ¿podría ser esto posible?. Ufff, qué agobio llevo… Tengo la beta dentro de dos días, pero estoy que no puedo más.

jueves, 29 de junio de 2017

SEGUNDA TRANSFERENCIA (Quinto Embarazo)


Han pasado muchos días!!. Pero de verdad que no he tenido ningunas ganas de ponerme a escribir. También es cierto que he estado teniendo mucho trabajo, porque me cogí algunos días libres después de la transferencia, y los momentos que he tenido en el despacho a solas y con calma, realmente no han sido tantos.

Mi transferencia fue espectacularmente bien, en todos los aspectos. Me encontraba genial de ánimos, con mucha confianza en mí misma y en mi cuerpo, porque además me sentía físicamente muy bien, descansada y preparada!. El procedimiento fue casi exacto al anterior, sólo que esta vez yo iba con los sentidos más “puestos” en situación y observando las cosas con más cautela. De nuevo, el Doctor Blanes fue quien llevó a cabo la intervención, lo cual supuso para mí un gran alivio, porque tengo confianza absoluta en este médico. La embrióloga, Victoria, súper bonita y amable, contestando todas nuestras dudas con paciencia y afecto. El enfermero de la otra vez también, con su gorro de espermatozoides que me encanta y que le quita un poquito de seriedad y de tensión a la situación. Sobre las molestias, ninguna!. A lo mejor porque yo iba más mentalizada de que me podría doler como me pasó en la otra ocasión, y me esperaba más molestia, pero para nada, casi ni lo noté, sólo cuando introdujeron la cánula en los primeros instantes, pero enseguida, mi cuerpo se relajó y pude disfrutar mucho más esta vez de todo lo que pasaba, de cómo me preparaban, y cómo depositaban el embrión dentro de mí. Y algo sorprendente, mi endometrio medía ese día 6,5 mm, ¿no es una pasada?, en sólo 3 días había crecido muchísimo!. No duró ni 5 minutos y ya estaba de vuelta en la salita de espera con Goku, que no dejó de llorar y emocionarse a cada instante, y no sabe él lo muchísimo que me motiva verle así, porque yo en momentos de este tipo, suelo mantener mucho la compostura y puedo llegar a parecer a veces hasta fría. Estuvimos 15 minutos esperando, yo tumbada en un sillón y él sentado a mi lado en una silla y dándome la mano. Y ya está. Me sacaron sangre para ver que todo estaba bien y si tenía que modificar en algo la medicación, y me marché para casa. He estado 48 horas completas casi sin moverme del sofá y de la cama, y el Domingo estuve tomando algo con mi hermana y mis sobrinos en la plaza de mi pueblo, y tomando un poquito el sol. No quiero por nada del mundo que esta vez me falte Vitamina D, así que no pierdo oportunidad cada día para estar un rato al sol. No veas el color que estoy cogiendo ya a principio de verano, y es algo que no debería, pero puestos a priorizar, es más importante mi bebé que mi piel y las manchas que me puedan salir en este momento…

Y ahora me encuentro en mi segunda betaespera. Procuro llevarla bien, y muchas veces lo consigo. Sobre síntomas, pues van y vienen, y realmente no considero que sean muy concluyentes de nada, ni para bien ni para mal. Intento ser objetiva con estas cosas, porque la cantidad de medicación que llevo en el cuerpo es más que suficiente para justificar que note tantas cosas raras. Pero a veces la sensibilidad me puede, y hace un par de días, por ejemplo, cuando me quité el sujetador al llegar a casa, me dolían tanto los pechos que mi primera reacción fue reír y llorar a la vez, de lo emocionada que me puse. Luego me acuerdo de los 900 mg de progesterona que me meto cada día, y me des-emociono un poco. Dolores de cabeza, ninguno. Mareos, ninguno. Náuseas o dolor de tripa, tampoco. Tengo apetito, y me encuentro muy bien del estómago. Tirones del útero o la sensación de regla inminente, realmente muy poquito y muy suaves, y no todo el tiempo, así que no sé… Es pronto aún para hacer un test de embarazo, no sé si quiera si debería. La vez anterior hice trampas y es muy posible que durante este fin de semana también las haga… Pero por ahora me contengo, porque podría salir un falso negativo y no me quiero desmoralizar innecesariamente. Prometo intentar no hacerme ninguna prueba, aguantar y ser fuerte como una campeona.

Lo más importante es que estoy FELIZ, y que pienso acompañar con ilusión y buen humor a este embrión hasta el final. Muchas veces pienso que si no tiene que ser, al menos SE que va a estar conmigo hasta que me baje la regla, está dentro de mí todavía, y es mi bebé. No hay nada más importante. Soy su mamá y me necesita. Es mío y forma parte de mí todos estos días. Ojalá salga adelante, se implante, se desarrolle bien  y se convierta en una de las cosas más bonitas de mi vida. Puede salir bien, va a salir de la mejor manera posible. Y yo estoy al 100% desde el principio. Claro que albergo dudas e inseguridades, sería absurdo pretender que no aparezcan, pero las voy desplazando con paciencia y sin forzarme, y voy buscando todo el tiempo el discurso positivo, y si a veces me cuesta encontrarlo, al menos busco un discurso de esperanza. Y de verdad que acabo consiguiendo que la actitud positiva vaya ganando terreno a la actitud asustada y negativa.