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martes, 25 de junio de 2019

NOVENO EMBARAZO Y EXPLICACIONES


¡¡Ay Señor!!, por dónde empiezo… Y es que éste último intento lo hemos estado llevando en silencio, sin contárselo a casi nadie. Porque todo se precipitó mucho. Pero vayamos por partes.

El plan que me propuso Juana fue probar un ciclo de ensayo con una medicación nueva (Provamés) y ver si mi endometrio respondía mejor a esta medicación, porque hasta ahora, con el valerato de estradiol mi cuerpo se volvía loco, y tan pronto reaccionaba de forma exagerada como se colapsaba y replegaba. También me propuso estudiar en ese mismo ciclo la progesterona, porque en la anterior transferencia había estado muy baja y podría ser otra posible causa del fallo de implantación. Después me provocarían una regla, y dependiendo de los resultados del ensayo, subiríamos o bajaríamos la medicación de uno u otro lado (estrógenos o progesterona) hasta que encontráramos la dosis exacta y perfecta para mí, nos llevara el tiempo que nos llevara, pero que no daríamos ni un paso sin tener claro cómo respondía mi cuerpo. Pero ocurrió que en el mismo ensayo empezó a crecer mi endometrio de forma espectacular, como nunca, en forma, grosor, tamaño… y además ni rastro de Adenomiosis (que era otro de los efectos del valerato de estradiol en mi cuerpo). Juana me comentó que muy pocas veces se enamoraba ella de un útero, y que en mi caso lo veía precioso, que nos pensáramos la posibilidad de seguir adelante para una transferencia, por dos motivos: porque no sabía si volvería a construir un útero tan bonito, y porque no quería sobrecargarme de tantos estrógenos ahora que empezaba a responder bien a esta nueva medicación.

Sobra decir que le dijimos que sí. Muertos de miedo, pero intentando confiar en su criterio y su recomendación. No sé si Juana se adelantaría a decir algo así si no lo viese más o menos claro. Ese mismo día también decidimos que esta vez lo llevaríamos en secreto, y que sólo lo sabrían nuestros padres y hermanos y un par de amigos. Se trataba de nuestro último embrión, y por una parte quería poder ahorrarle a la gente la tensión y los nervios de estas cosas, y quería ahorrarme a mí las explicaciones si la cosa no salía bien. Así que le dijimos a la gente que iba a estar de baja por una intervención y seguimos adelante con el plan.

Nos quedaba por otro lado el tema de la progesterona, que al haber decidido seguir con el ciclo, no podíamos estudiarla. Pero Juana me tranquilizó diciendo que me iban a estar controlando un montón. También me la quitó por vía vaginal, y desde la preparación del endometrio estuve pinchándome Prolutex a diario y una inyección de progesterona intramuscular cada dos días. Yo siempre he tenido la mosca detrás de la oreja de que por vía vaginal, no me funcionan las medicaciones, que no se absorben, y parece que tenía razón, porque en cuanto me cambiaron el modo de administración obtuve unos valores espectaculares, por encima de lo recomendado incluso, pero dado que iba en ciclo sustituido, era muy buena señal.

Me hice la transferencia el día 8 de Mayo. Tuve una betaespera absolutamente ausente de síntomas, con su consiguiente rallada de cabeza, porque esos días siempre piensas lo peor y todo es una amenaza, por lo que no tener síntomas para mí era lo peor que podría estar pasándome. Fui una valiente de cojones porque aguanté sin hacerme ningún test de embarazo hasta el día de la beta, y me costó horrores, porque tengo un montón de ellos. Pero decidí cuidar mi mente por encima de todo esos días, y no quería enfrentarme a esa tortura psicológica. Tuve la beta el día 17 de Mayo, sólo 9 días después. Me hice el análisis a las 9:00 de la mañana y hasta las 14:00 no me llamaron. No te haces una idea de la ansiedad que pasamos en ese rato. Pero la buena noticia llegó: 148 de beta. Me dijeron que estaba fenomenal, aunque yo luego tuve mis dudas de si no sería demasiado baja, comparando con las betas que veía que sacaban otras chicas (dichosas comparaciones, pero no tenemos otra forma de saber cómo pueden estar yendo las cosas, porque este mundo es así de complejo). Me aseguraron que era una buena beta para el día en el que me encontraba, y me dieron cita para una primera ecografía una semana después, el 24 de Mayo.

Qué semanita más interminable pasamos… Y por fin llegó el día. La primera ecografía, donde se vería si había saco gestacional. Al entrar, Juana nos dijo que no nos asustáramos si no escuchábamos latido en esa eco, que sería posible, ya que era muy pronto. Y sin embargo, en cuanto metió el ecógrafo vaginal, se empezó a escuchar el latido, bajito y muy despacio, pero ahí estaba. Se veía hasta el botón vitelino. Nada de Adenomiosis (bendito Provamés…), una buena implantación y una pinta estupenda. Aun así, Juana me mandó reposo domiciliario hasta la siguiente ecografía, porque no quería correr ningún riesgo. Y menos mal (yo creo que es medio bruja…), porque a los 2-3 días empezaron los manchados. Susto y Ansiedad máximos!!. Ya estábamos avisados, en el informe que te mandan cuando consigues el positivo con miles de recomendaciones, ya dice que el 90% de los úteros operados sangran, que no hay que entrar en pánico y que hay que evitar ir a urgencias y las ecografías hasta que desaparece el sangrado, por pequeño que sea. 48 horas de cama y reposo absoluto y mucha paciencia, sobre todo mental, porque los miedos se apoderan de ti y no te sueltan.

Siguiente ecografía el Lunes día 3. Todo bien, creciendo como toca, el latido ya súper potente y a la velocidad que le corresponde. Entre los miedos naturales y los manchados, habíamos pasado otros días horribles, siempre con el “Ay” detrás de la oreja, sin poder relajarte ni disfrutar del todo de lo que estaba pasando. Qué duros son los embarazos Arcoiris… Juana nos explica que el manchado puede deberse a la propia ecografía y la sensibilidad de mi útero, que sigamos con el reposo y no nos asustemos.  Siguiente ecografía para el día 12.

Vuelta a los manchados a los pocos días de la eco, y en esta ocasión un poquito más abundante. Más cantidad = más susto… Pero no perdemos la calma. Hubiera sido muy ingenua si pensara que en mi caso las cosas iban a resultar fáciles. La vida siempre se empeña en complicarme todo y que tenga que hacer malabarismos para no hundirme y tener confianza y fe. Pero llegó la ecografía y todo seguía bien. Tengo que ir acostumbrándome a estar manchando cada dos por tres sin entrar en pánico, y pensar que esa sangre es mía y no del bebé, como me repiten constantemente, que él está perfectamente. Un útero operado (patológico) siempre va a estar más sensible a todo, y se van rompiendo venitas y capilares, especialmente a la entrada del útero. Pero en mi caso, el saco está perfecto, grande (Juana dice que le he construido al bebé una piscina olímpica). Le vemos la espina dorsal, y unas pequeñas protuberancias que son las extremidades saliendo, y un mini corazón bombeando como un loco. Es una maravilla, es un milagro alucinante… Juana nos dice que por su parte ya está todo hecho, que parece que va muy bien y que ahora tiene que tomar el relevo mi ginecólogo privado, para empezar con todas las pruebas pertinentes. Nos sigue recomendado precaución y reposo, y tiene mucha razón cuando dice que nos ha costado mucho esfuerzo llegar hasta aquí, y que me tengo que cuidar al máximo para no correr ni el más mínimo riesgo. Nos despedimos de ella y de Rocío (la enfermera que ha estado con nosotros casi todo el tiempo), y salimos de allí tan felices que no nos lo podemos ni creer. El primer paso y el más difícil ya estaba dado!, ya tenemos nuestro embarazo. Espero no tener que volver nunca más por allí si no es para presentarles a nuestro hij@ oficialmente.

martes, 9 de abril de 2019

TRANSFERENCIA Y BETA NEGATIVA


Mi octavo embarazo no ha seguido adelante…
Porque sí. Yo considero que ha sido un embarazo. Lo hablaba ayer con una amiga (bueno, me lo decía ella a mí, pero estoy 100% de acuerdo con ella) y es que aunque la beta sea negativa, estamos embarazadas desde el mismo instante de la transferencia, cada vez que un embrión entra en nuestro cuerpo es un embarazo, aunque sea de horas y se detenga en seguida. Es nuestro hij@, somos su mamá SEGURO durante unos segundos, y luego hasta que sale de nuestro cuerpo aunque ya no tenga vida, también. Que nadie nos diga que no somos madres sólo porque no tenemos un bebé entre nuestros brazos.

Todavía no sabemos qué ha podido pasar, mañana Miércoles nos reuniremos con Sara y Juana y escucharemos lo que tengan que decirnos. No voy a cuestionar nada, no voy a exigir que me den respuestas claras, porque creo desde lo más profundo de mi corazón, que no las hay. Tendrá una explicación, eso está claro, algo ha tenido que pasar, pero soy consciente de lo difícil que es llegar a esa respuesta, y aunque sea una putada, a veces en este terreno vamos a ciegas y nunca se puede tener todo bajo control completamente. Aún así, esperaré hasta mañana y escucharé con atención todo lo que tengan que decirme, y también con aceptación. Pondré mi disposición y buena voluntad para nuestro siguiente intento, y haré caso de todo lo que me digan. Pero ya no puedo más, estoy agotada y derrotada emocionalmente, no quiero seguir dándole vueltas, no quiero pensar ni buscar razones o responsabilidades. Lo hemos hecho todo bien. TODO. Tanto de una parte como de la otra. Sara dijo que mejor no podía estar el Endometrio, que tenía buena pinta. La transferencia fue fácil y perfecta (en palabras de Juana), como la seda. Os juro que yo sentía que esta vez era la definitiva, tenía puestas todas mis energías en este intento, como siempre hago cada vez que paso por esto. Esta vez me ha costado un poquito más que otras veces, pero los días previos a la transferencia me di a mí misma un chute de buenas vibraciones, me sentía mejor que nunca, a todos los niveles (físico y psicológico sobre todo), tenía un buen pálpito y la mejor de las disposiciones posibles. Y no ha habido resultado. Y aunque ahora diga que con el próximo no me voy a ilusionar tanto, sé que es mentira, y me volverá a pasar y volveré a pensar que es el definitivo y se quedará conmigo. Porque soy así. Y para mí es una bendición ser así.

Tengo muchas cosas que reflexionar aún por delante, muchos temas que ordenar en mi cabeza y sensaciones que necesito escuchar y ubicar donde les corresponde. Pero no va a ser ahora ni en los próximos días. Porque ahora estoy jodida, hundida y desalentada. Rompo en llanto a la mínima. Cada pequeña cosa que veo me recuerda que esta vez tampoco ha salido bien, que ya llevo 8 embarazos, que voy a tener que pasar por un noveno y empezar con todo de nuevo, que me asusta no llegar a conseguirlo nunca… Y esta es la mierda que tenemos que pasar tantas mujeres en estos casos. ¿Saldré adelante?. SI, POR SUPUESTO. ¿Se me pasará esta tristeza y este vacío?, nunca completamente, pero sí, se acabarán suavizando. Pero ahora necesito mi rincón, mis lágrimas, mi rabia y mi tristeza, porque no se pueden ignorar estas cosas, estos son los sentimientos que hay que pasar y liberar.

martes, 26 de marzo de 2019

OCTAVO INTENTO A PUNTO DE EMPEZAR


Ay madre… Que ya está ahí de nuevo… El Viernes, nueva transferencia.
Diría que si algo he aprendido en este proceso de intentar ser mamá, es a resignarme a los acontecimientos de una forma menos ansiosa y desesperante. Y así estoy, y es verdad que vivo un poco más tranquila que antes. Pero esto tiene dos caras, voy esquivando los golpes por un lado, pero por otro no disfruto al 100% de los goles. Y ya no me voy a preguntar si es justo para mí o no, es lo que hay y punto. En resumen, que me siento un poco apática en este nuevo (último…) intento. Y desde que empecé ayer a tomar progesterona, me están pasando dos cosas significativas, tengo el vientre muy suelto y como angustia general, y me voy cayendo de sueño por los rincones, me cuesta la vida arrancar y tener energía. Creo que nunca hasta ahora había tenido estos síntomas de forma tan bestia como esta vez. Y he decidido concluir que esto es algo positivo y buena señal, así que nadie me discuta!.

Ya lo tengo casi todo planificado, eso sí, al menos en eso me he estado poniendo las pilas estos últimos días. Voy a volver a cogerme dos semanas de descanso desde la transferencia, como en el anterior intento, como unas vacaciones. Quise probar cómo lo llevaría en el último intento, especialmente a nivel mental, y me di cuenta que puedo sobrellevarlo, y que en el fondo me viene bien disponer de todos esos días para mí y sin sobrecargas de trabajo ni emocionales. Ya tengo a todo el mundo avisado, y la respuesta de la gente ha sido estupenda, así que una carga menos en mi cabeza para esos días. Y a partir de ahí, ya veremos, porque lo que veo en la mayoría de chicas que han pasado por Histeroscopia quirúrgica, es que aparecen un montón de sangrados durante el primer trimestre, con el consiguiente reposo absoluto cuando eso sucede, al menos durante 48 horas hasta que desaparezca el sangrado. Yo ya he pasado por eso en anteriores embarazos, de empezar a manchar y necesitar guardar reposo. Es un coñazo y una angustia, pero no queda otra. Ya iré contando llegado el momento. Mi médico de cabecera me recomendó coger una baja por embarazo de riesgo desde el primer día y listo. Y eso es lo que haré.

lunes, 5 de noviembre de 2018

Y DE NUEVO EN BETAESPERA





Aquí me encuentro hoy, en mi séptimo día de Betaespera, y con muchas cosas que contar, porque la verdad es que no me he sentado a escribir desde hace semanas. Finalmente, la fecundación de los óvulos no fue el día 17, sino una semana después, el día 24, igual que la entrega de la muestra de Goku, ese mismo día. Yo empecé a preparar el endometrio con Meriestra y Utrogestán, para que estuviera listo para la transferencia, que fue el día 29 de Octubre. Llegaron a Blastocisto 3 de los embriones que fecundaron, y congelaron dos de ellos, porque nosotros teníamos muy claro que sólo nos íbamos a poner uno.

El día de la transferencia fue intenso y largo. Teníamos a las 14:00 una última ecografía de control y una prueba de transferencia, como un ensayo que hacen con la cánula para ver cómo se encuentra la entrada al útero y asegurarse que no hay ningún obstáculo ni problema. Todo salió súper bien, tenía un Endometrio de 7mm, que para mí es más que suficiente, y se veía trilaminar y muy bonito. Se programó la transferencia para las 19:00. Decidimos salir a comer por ahí y luego ir a casa, darme una ducha y salir para la Clínica. Llegamos allí a las 18:30, y nos llevaron a una habitación con una cama y un silloncito. Nos avisaron que había un poquito de retraso, pero no imaginábamos que iba a ser tanto!, hasta las 21:30 no vinieron a por nosotros. Fue horrible la espera, tenía tanto pis que ya no sabía cómo ponerme, tuve que vaciar un poco la vejiga al final o explotaría.

Por fin pasamos al quirófano, donde esperaba Juana con una enfermera. Se le notaba cansada, y no me extraña, llevaba más de dos horas de retraso, y seguro que la tarde no había sido fácil, pero me trató con mucho afecto y simpatía. Creo recordar que iba explicándome todo lo que iba a hacer, pero no recuerdo mucho de sus palabras, sólo recuerdo que tenía muchísimo frío y no dejaba de temblar. El potro era distinto al que tienen para hacer ecografías y demás, es como mucho más grande, muy, muy alto, y al final Juana acaba teniendo la cara prácticamente dentro de ti (qué sensación más rara…). Nos enseñó en una pantalla a nuestro embrión, cómo eclosionaba una parte y salía como una burbujita. Creo que esto lo hacen para ayudar con la implantación. Mientras la enfermera me untaba la tripa y ponía el ecógrafo externo para que se viera el Endometrio, Juana introdujo la cánula, que sólo me molestó levemente, pero algo súper soportable. Cogí la mano de Goku y se dispuso a introducir el embrión. Vimos el destello en la pantalla, el puntito blanco, TODO, fue muy emocionante!. Pero cuando la embrióloga se llevó la cánula, vino diciendo que el embrión se había quedado pegado en ella, y que había que repetir. No sé qué sentí en ese momento, un poco de desolación y mucho miedo a que pudiera salir mal. Juana ya había quitado la cánula y tuvo que volver a meterla, y esta vez molestó un poquito más, pero bien. Intentó tranquilizarnos diciendo que estas cosas a veces pasan, y que no nos preocupásemos que todo estaba yendo bien. Intenté bromear diciéndole que eso era porque lo habían tratado muy bien allí y no quería venirse con nosotros. Pero me sentía muy mal, al borde del colapso. A día de hoy todavía no me convenzo del todo de que no pasa nada, que el embrión no tuvo por qué sufrir y seguro que no se vería afectado. En el segundo intento, se supone que por fin entró. Respiramos aliviados, pero yo no me quitaba el suceso de la cabeza. Como veía a Juana muy segura, quise no darle más importancia. Ella comentó: qué ganas tiene este embrión de agarrarse a donde sea!. Ojalá tenga razón y eso signifique que se va a agarrar a mí con fuerza.

Desde ese día casi no me he movido. Soy consciente de que es totalmente innecesario guardar tanto reposo. Pero es más una necesidad mía personal que algo directamente relacionado con el embarazo. He podido organizar mi trabajo para poder estar de baja al menos hasta la Beta, que será el próximo día 8 de Noviembre, dentro de 3 días. Y además, tengo a mi madre y a mi marido como inspectores de Hacienda, detrás de mí todo el día para que no haga ni el más mínimo esfuerzo, y ciertamente, me estoy dejando cuidar, porque me encuentro muy sensible, y en el fondo tantos mimos me reconfortan bastante.

Sobre cómo estoy llevando esta Betaespera, tengo que decir que casi sin síntomas de nada. Notaba los primeros días tironcitos como de regla, pero nada significativo, ya que incluso el día de antes de la Transferencia ya los notaba, creo que debido a la Progesterona. Ayer incluso desaparecieron. Y sólo esta mañana, al despertarme sobre las 5:30 de la madrugada, he empezado a notar una leve, muy leve, angustia y el estómago como revueltillo, y así ha seguido el resto del día. En el fondo me emociona muchísimo sentir náuseas. Recuerdo en mi tercer embarazo que fueron horribles, que casi no me dejaban llevar una vida normal. Pero esta vez me emociona tenerlas, me da igual estar muriéndome de asco y de náuseas el día entero si eso hace que mi bebé se quede conmigo.

martes, 3 de abril de 2018

DIA 11 POST TRANSFERENCIA





Me encuentro en mi día 11 post Transfer. Tengo que contar cómo decidimos seguir adelante con este ciclo, porque fue una decisión súper difícil y teníamos algunas cosas en contra y algunas cosas a favor. Durante todas las ecografías de control del ciclo, se veía lo mismo de siempre, un Endometrio fino, que crece muy despacio y que seguro que se iba a quedar muy justo para transferir. El día de la última ecografía (donde se decide si seguimos adelante o no), medía 4,7mm, claramente insuficiente. Había ido creciendo, pero ese iba a ser su tope. La duda vino porque teníamos algunas cosas a favor:
·       La Vascularización alrededor del útero estaba siendo muy buena por primera vez, quizá debido a la toma de Viagra durante la preparación, que esta vez la estaba tomando de forma oral. O quizá debido a la reflexología podal, que también he estado haciendo desde hace semanas.
·       También por primera vez en casi 10 meses, tenía un óvulo madurando del ovario izquierdo, y era muy positivo poder aprovechar una ovulación natural, ya que a saber cuándo volvería a producirse otra.
·       Y otra cosa buena, aunque esto me pasa siempre, es que estaba construyendo un Endometrio trilaminar, y con muy buena forma (tipo 3, que no sé exactamente lo que significa…).

Y el único aspecto en contra era el grosor endometrial que era súper fino. Ellos ponen el límite en 5-6mm, y yo con 4,7… Por eso era una decisión difícil, y además ellos no la iban a tomar, teníamos que ser nosotros, así que nos fuimos a dar un paseo y meditar todo esto. Al final optamos por seguir adelante y aprovechar las circunstancias positivas que por primera vez teníamos, sabiendo que corríamos cierto riesgo.

Introdujimos la Progesterona, y esta vez no la llevaba por vía vaginal, para evitar que no se estuviera absorbiendo. He estado tomando 400mg vía oral (200 por la mañana y 200 por la noche), y un vial inyectable de 25 de Prolutex, que me pincho cada medio día. También empecé la Dexametasona una semana antes de la transferencia.

La transferencia fue el Viernes 23 de Marzo, y todo marchó a las mil maravillas. Ese día, el Endometrio seguía midiendo 4,7mm, no había crecido nada, pero tampoco había menguado, que hubiera sido motivo para cancelar la intervención, así que adelante.

Y aquí me encuentro, 11 días después, y muerta de los nervios, porque mañana es la prueba en sangre. Sobre síntomas, fatal, la verdad. Los primeros días sí que notaba tironcitos en el útero, pero han ido desapareciendo poco a poco. Los mareos aparecieron unos días después, pero muy leves y se han ido manteniendo. Angustia y náuseas, nada de nada, ligeros malestares de estómago nada más. Estreñimiento a tope, aunque eso creo que me lo provoco yo misma porque intento hacer la menor fuerza posible al ir al baño (espero que no sea la única que se emparanoia con esto!). Y lo único así más significativo, es un dolor inmenso de mamas que apareció hace 4 días y que cada vez va a más. He leído siempre que la Progesterona tiene este efecto secundario y que no hay que hacerse ilusiones antes de tiempo. Incluso me pregunto si es que no tendré demasiada Progesterona porque no me he quedado embarazada y mi cuerpo no la necesita, pero como yo se la meto desde fuera, le está empezando a sobrar (¿alguien me entiende?...).

Mañana saldremos de dudas, pero quería escribir hoy una pequeña actualización, porque quizá mañana no me encuentre con ningunas ganas de escribir. Tengo que confesar que tenemos intención de hacernos una prueba de embarazo de orina en casa esta tarde. Esto, hay gente que lo entenderá y gente que no. Son muchísimas las personas que no recomiendan para nada hacerla, porque puede llevar a equívoco, la propia Clínica nos lo dice siempre. Peeeeeeero… Nosotros hemos decidido que sí. No es que estemos ansiosos por saber el resultado antes de tiempo (todo lo contrario, me muero de miedo!). Es que necesito prepararme para lo que pueda venir mañana. Si no estoy embarazada, prefiero tener mi tiempo A SOLAS para asimilar este primer impacto, y no que me pille de sopetón y de forma fría en la consulta de la Clínica. Y así puedo ir mañana con la cabeza un poquito más fría y más preparada para aceptar un NO. Si la prueba da positivo me moriré de la alegría, y si da negativo, me iré preparando. Porque aunque un negativo en un “pipitest” no quiere decir un NO rotundo, y lo más fiable es la prueba en sangre, al menos tengo la idea de que puede salir mal y no me presento mañana con toda la ilusión del mundo. No sé si consigo explicarme bien y expresar lo que de verdad siento respecto a esto, pero es algo que pensamos los dos, y es lo único que a mí me vale. Si tengo que enfrentarme a un NO, prefiero que mis primeros minutos sean junto a mi marido y a solas. Si luego resulta que hoy sale que NO y mañana nos dicen que SI, pues esa alegría que nos llevamos!.

Esta vez, he tomado el reposo de una manera más seria. Aprovechando que sigo de baja y no voy a trabajar, he estado la mayor parte del tiempo tumbada en casa, dando pequeños paseos y aburriéndome un montón, pero me daba tranquilidad pensar que en esto también estaba haciendo las cosas de forma diferente a otras veces y quizá así el resultado también sería diferente a otras veces.

lunes, 26 de febrero de 2018

TRANSFERENCIA CANCELADA OTRA VEZ



No ha sido tan duro el golpe, porque esta vez ya íbamos concienciados de que la cosa no estaba yendo muy bien. Y en efecto. Ni si quiera he llegado a 5mm de grosor endometrial, en el día 17 del ciclo. Un desastre. Y confirmamos ya seguro que la Viagra no ha funcionado nada. La teoría es que de forma vaginal no la estoy absorbiendo. Debe haber algún problema. Por el mismo motivo, hemos decidido que en la siguiente transferencia, la progesterona también la llevaré una parte subcutánea y otra parte oral, pero ya no vaginal.

Así que con la Viagra, hemos decidido probar también de forma oral en el siguiente ciclo. Ahora el inconveniente es que CREA no la ha utilizado nunca de forma oral, y tenemos unos días para investigar un poco el asunto. Ellos por una parte y yo por otra. La semana pasada estuve en una cita con una doctora de Reproducción Asistida del hospital La Fe (la que me dieron para solicitar las gammas, pero demasiado tarde). Podía no haber ido, porque ya no necesito el tratamiento con gammaglobulinas, pero decidí aprovecharla para comentar lo que estamos haciendo y recoger opiniones. Obviamente, me dijeron que no podían hacer nada por mí, que todo lo médicamente posible de hacer, ya lo estábamos haciendo, y mucho más de lo que nos podría proporcionar la Seguridad Social. La doctora me dijo que piensa que vamos por buen camino, y que tarde o temprano llegará. Yo pregunté si tenían algún especialista en células Natural Killer en el Departamento de Infertilidad, y me dijeron que no, y que además ellos ni si quiera contemplan el estudio inmunológico a parejas, ni tratamientos de este tipo. Tampoco podían ayudarme con el control de la Heparina (prueba Anti-Xa) porque nunca la hacen, y dan Clexane de 40 por sistema a todas la embarazadas con trombofilias. Pero cuando le comenté que estábamos probando con Viagra para aumentar el grosor del endometrio, me dijo que le parecía muy bien, que ese tratamiento sí que lo utilizaban ellos en el Hospital y que daba muy buenos resultados. Solamente añadió que allí lo administraban de forma oral, y me preguntó si a mí me lo daban de forma vaginal para evitar los efectos secundarios. Le dije que no lo sabía, y no hablamos más del asunto. Pero yo me quedé con ese comentario, así que hoy en CREA, me han aconsejado volver a hablar con esa doctora y que me cuente en qué condiciones (dosis, momento del ciclo y duración) prescriben allí la Viagra, a ver si nos ayuda un poco.

No te creas que ha sido fácil encontrar a esta doctora. Yo ni si quiera me quedé con su nombre. Me he tirado un buen rato en el ordenador buscando ginecólogas de la Fe, hasta que he conseguido dar con ella, y la he reconocido de casualidad por una fotografía. Ahora sé que se llama Carmen Baixauli, y lo más curioso de todo es que he averiguado que tiene consulta propia privada en SEDAVI!!!. Lo primero que he hecho ha sido llamarla al teléfono de contacto y me han dado una cita con ella para mañana Martes a las 17:15. Ha sido toda una casualidad. He preferido verla por privado, porque así seguro que todo va mucho más rápido, porque si tengo que esperar a que me devuelvan la llamada desde la Fe, ya puedo esperar sentada…

Y como decía al principio, esto sí me lo esperaba. De modo que no lo llevo tan mal. No he querido deprimirme hoy, he preferido salir a tomar el aire, que me diera el sol y aprovechar el día de hoy, porque a partir de mañana va a llover mucho y van a bajar las temperaturas. Me he ido a dar una vuelta por Valencia, por el Carmen, y me ha venido muy bien este rato de reflexión a solas.

lunes, 19 de febrero de 2018

VIAGRA VAGINAL Y ENDOMETRIO



Por si no fuera suficiente con tener que lidiar con unas NK expandidas, y un problema inmunológico, mi siguiente reto a superar es mi grosor endometrial. Ya me cancelaron el ciclo anterior hace dos semanas, después de muchas pastillas y de muchos parches de estrógenos, porque mi endometrio decidió no crecer más y se paró en 3,6mm. Así que cuando nos propusieron probar con la Viagra para mejorar la vascularización, aceptamos en seguida, con bastante esperanza y motivación. Eso sin saber el trastorno que iba a suponer para mí, que ahora contaré…

Tenía que tomarla 4 veces al día desde el tercer día de regla (cuando ya no hubiese tanto sangrado), introduciéndola en la vagina hasta el fondo y dejando que se disolviera. En la Farmacia, me aconsejaron comprar el genérico “Sildenafilo”, porque 4 pastillas de viagra cuestan 54 euros, y 4 pastillas de Sildenafilo cuestan 9´90, ¡¡y yo tenía que encargar 15 cajas!!. Se supone que es exactamente lo mismo. Llamé a CREA y me dijeron que no había problema en comprar el genérico. Me puse la primera y fenomenal, me puse la segunda, y también fenomenal. Pero cuando me puse la tercera, al meterla hasta el fondo, noté con el dedo un bulto muy extraño dentro. En cuanto lo toqué un poquito, se desprendió, y salieron las dos pastillas anteriores, infladas como un grano de arroz inflado, enteras, que se habían pegado a la pared. Hacía muchas horas que me las había puesto y no se habían disuelto!. Las guardé en un tarro, y seguí poniéndome las que me tocaban. Pero TODAS salían así, enteras, infladas. En CREA me dijeron que probara a hacerle algunos cortes con un cuchillo a la pastilla, para dejar salir su contenido cuando estuviera dentro, pero no sirvió de nada. Me dijeron que la limara para quitarle la capa recubierta que tienen, y tampoco sirvió de nada. Así que al final me toca pulverizarlas con un mortero (que no creas que es fácil, porque están durísimas), meter el polvillo en una jeringuilla (que tampoco es sencillo, y se me pierde gran parte por el camino), añadir un poco de lubricante vaginal, e introducir así la pastilla, tumbarme durante una hora y esperar que así se absorba la mayor cantidad posible del compuesto. Y todo este despliegue lo tengo que montar 4 veces al día!. Es una pesadilla. Durante 4 veces al día (a las 6:30, a las 12:00, a las 17:00 y a las 22:30) tengo que interrumpir cualquier cosa que esté haciendo, armar la de San Quintín para destrozar la pastilla y meterla en la jeringuilla, y quedarme tumbada una hora para que se absorba todo lo posible. El flujo que sale durante el día, cuando se seca, es una pasta blanca indestructible. Me preocupaba muchísimo que pudiera estar solidificándose ahí dentro o algo y acabara siendo peor el remedio que la enfermedad, pero esta mañana me han hecho una exploración y me han confirmado que todo está bien por ahí dentro y que puedo seguir con mis rituales pastillísticos.

Al parecer, mi absorción vaginal es muy mala. Por lo visto soy la primera persona a la que le pasa esto, al resto de las chicas que ha llevado la Clínica con Viagra, se les absorbe sin problemas. ¿A alguien le sorprende a estas alturas que las cosas más raras me pasen sólo a mí?... Yo siempre he dicho que la Progesterona la expulso casi entera, y ahora empieza a tener sentido, la verdad. Aunque me han dicho que no me preocupe por eso, porque mis niveles de progesterona siempre han sido buenos en cada uno de mis embarazos, así que no es un problema. Decir que estoy harta, se queda corto. No sé qué más obstáculos me va a tocar encontrar, pero estoy cansada de tanta odisea. Y encima, yo me esperaba que con todo el esfuerzo que estoy haciendo, hoy tuviese un endometrio hermoso, gordito, que estuviera creciendo como nunca. Pero NO, hoy estoy en mi día 10 del ciclo y mi endometrio mide sólo 3mm. Esto es desesperante. Aún así, tengo que seguir adelante con todo, unos días más, hasta el Viernes, la viagra, el valerato de estradiol y los parches de estrógenos.

Intento con todas mis fuerzas no venirme abajo. Intento, sobre todo, no odiar a mi cuerpo, no tenerle en cuenta todas estas anomalías, reconciliarme con él y colaborar mentalmente para que pueda dar lo mejor de sí mismo. Me dirijo mentalmente a mi endometrio muchas veces con cariño, intentando transmitirle buen rollo, relajación, enviándole energía positiva. Tomo muchísimas medidas, especialmente con mi alimentación, para que lo tenga lo más fácil posible. Me sacrifico en muchas cosas para que se encuentre sano y receptivo a las medicaciones. Y el resultado esperado no aparece, y yo ya no sé qué más hacer:
·  Me acuesto siempre antes de las 22:30 para poder dormir como mínimo 8 horas, ya que me tengo que levantar a las 6:30 a ponerme la viagra. Eso significa muchas veces renunciar a hacer planes con gente por la noche…
·   No tomo gluten, en absoluto. No he vuelto a comer nada con gluten desde Agosto, y esto NO ES NADA FACIL.
·   No tomo lactosa, sólo mantengo algo de queso si salgo a comer fuera, o la leche del cortado cuando me pido alguno. Porque si elimino la lactosa por completo, me haré intolerante, y no es plan…
·   Llevo una dieta baja en carbohidratos, como me dijeron, y sólo los incluyo en el desayuno y la comida, el resto de las comidas del día, y sobro todo en la cena, nada de nada.
·  Consumo la menor cantidad de azúcar posible. En casa, me he pasado a la panela, sin refinar. Y fuera siempre pido azúcar moreno o miel para acompañar algún café o las infusiones. De los dulces y el chocolate, ni hablamos, hace semanas que no los pruebo.
·   Me obligo a tomar té verde (que lo detesto…) para ayudar a la vascularización.
·  Incluyo en mi dieta todo lo que me dicen que ayuda al riego sangúíneo: frutos de color rojo (fresas, arándanos, tomates), pimientos, remolacha y zanahoria, nueces, coquitos de brasil, verduras de hoja verde…
·   Llevo todo el tratamiento hormonal a raja tabla, administración de la dichosa viagra incluida.
·  Hago acupuntura dos veces por semana y me gasto un dineral al mes, sin contar con todos los demás tratamientos y medicamentos.
·   Voy una vez por semana a que me hagan masaje Shiatsu y reflexología podal para mejorar la función de mis órganos y de mi metabolismo, y regular mi sistema hormonal.
·   Intento tomar como mínimo media hora de sol al día, sin moverme, para que no me baje la vitamina D, que es otro de mis puntos débiles.
·  Ando cada dos por tres con bolsas de agua caliente en el vientre, tapándome los pies a todas horas para que no se queden fríos, todo para que mejore la vascularización.
·  Me pincho Heparina en la tripa todos los días, TODOS LOS DIAS, aunque aún no esté embarazada, porque esto también ayuda con la irrigación de la sangre al útero.
.  Y tomo Aquarius sin parar!!!.

Vivo por y para este objetivo de preparar mi endometrio de cara a mi próxima transferencia. No es que esté obsesionada, es que no me queda más remedio, porque toda mi vida, mis decisiones y mis horarios, giran alrededor de esto. Ojalá pudiera desconectar y hacer lo que me diera la gana, ojalá pudiera ser un poquito más libre, y pudiera ser espontánea, y permitirme algún capricho.

martes, 21 de noviembre de 2017

ESTO NO LO ESPERABAMOS



No es mi naturaleza ser negativa. Mi mente tiende a salir adelante siempre, a pensar en positivo, a centrarse en la esperanza y a pensar que las cosas van a salir bien. Y me siento afortunada por ser así, porque veo a diario lo muchísimo que cuesta enfocarse de esta forma en la vida. Y a mí me sale natural. Por eso no esperaba ni por asomo lo que nos dijeron ayer.

Fuimos a CREA por mero formalismo, para ver el resultado de la biopsia de endometrio (ER-Map), pensando que no habría ningún problema, y que el foco de la consulta estaría centrado en preparar nuestra siguiente transferencia el mes que viene e ir cerrando cosas. Pero nada más lejos… El resultado de la prueba no ha ido como esperábamos. Yo pensaba que al haber tenido una buena implantación en todos mis embarazos, esa variable estaba más o menos clara, y que hacíamos esta prueba sólo para confirmarlo y porque no queríamos dejarnos nada en el tintero. ERROR. Hemos pecado de ser demasiado confiados. Y por eso ayer tuve un día horrible, me vino toda esta situación como un jarro de agua fría. El resultado es que tengo un endometrio “PRE-RECEPTIVO” en el momento de la transferencia, que quiere decir que es probable que el embrión no coja adecuadamente o que en el caso de hacerlo, no se garantice que permanezca. Como norma, se suele recomendar prolongar un día más la toma de progesterona antes de la transferencia y hacerla un día después de lo habitual. Pero si queremos estar 100% seguros de esta medida, tendríamos que repetir la prueba de nuevo, cambiando esta variable durante el tratamiento hormonal y comprobando con otra biopsia que, efectivamente, en ese día concreto de mi ciclo (un día después), mi endometrio está genéticamente mejor preparado para acoger un embrión. Mónica nos explicó que muchas parejas que han llegado a este punto, directamente han optado por no repetir la prueba y seguir la recomendación general, y siempre ha ido bien. Pero que ellos se veían en la responsabilidad de informarnos y que esa decisión fuese nuestra. Te puedes imaginar que optamos por repetirla sin ni si quiera pensarlo, hablarlo o meditarlo, porque llegados a este punto, ¿qué son 1000 euros más?. No acabo de saber si darle tan poca importancia al dinero en estos casos es algo bueno o no, pero es lo que nos sale a ambos, cuando se plantean estas cosas. Lo que no queremos es que llegue un momento en el que nos podamos arrepentir de no haberlo hecho TODO. Sólo nos queda un embrión, y nos ha costado sangre, sudor y lágrimas llegar a los 3 que sacamos. Desconozco qué es lo que ha llevado a otras parejas a decidir no repetirse la prueba. Imagino que dos motivos básicamente: no tener el dinero o disponer de muchos embriones fecundados y tener cierto margen para “probar” (cosa que también me cuesta entender, pero creo que es la mentalidad de muchas parejas en reproducción asistida hoy en día).

Una vez salimos de allí, ya nos vinieron otras dudas, como por ejemplo, lo mucho que retrasa esto de nuevo nuestra próxima transferencia (mínimo dos meses más), cuando, de nuevo, creíamos que ya estábamos a las puertas. O por otro lado, el chute hormonal que eso supone para mí. Siempre había pensado, ¡¡¡y dicho!!! cada vez que tenía oportunidad (porque es la verdad), que yo aguanto lo que haga falta, mientras sea bueno para el bebé. Y es cierto, pero ya le voy añadiendo otros matices, y si puedo pensar un poquito más en mí también y en evitarme pasar por ciertas cosas, lo haría en este momento. Porque siento que mi cuerpo ya no puede mucho más. No es sólo algo físico, sino también mental. Es que todos esos tratamientos sientan bastante mal, te descolocan muchísimo, el cuerpo sufre porque no puede producir todo ese chute de manera natural. Y por muy fuerte que seamos, acaba desgastando mucho. Estamos agrediendo al cuerpo y a su forma natural de comportarse, y yo no sé si todo esto en el futuro me acabará pasando factura.

Así que aquí estoy de nuevo, intentando volver a recomponerme y volver a recomponer las cosas, los planes, las expectativas. Lo habitual, vamos, al menos durante estos dos últimos años. Sólo que esta vez siento que las fuerzas ya no me acompañan tanto, y que todo el coraje que he tenido siempre se me va agotando. Hoy me siento así. No sé cómo estaré dentro de unos días. Me siento cansada, un poco desmoralizada y con la energía muy baja. Y con todo esto, tengo que lidiar el día a día, el trabajo, la familia, los amigos, los embarazos de los demás, etc. Este Sábado tengo una comida con mis amigas, a la que me apetecía ir muchísimo. Yo imaginaba hace sólo un par de días que les contaría que estamos a punto de empezar de nuevo, y que me encontraba otra vez con ilusión ante la transferencia. Y ahora ya no me apetece ir. Estoy súper sensible con este tema, llorando cada dos por tres, frustrada y cansada, así que imagino el tipo de comida que les acabaría dando. Y para más INRI, mi amiga Bea, embarazada de 6 meses, feliz y preciosa. Ufff..., es demasiado para mí en este momento. Y me alegro por ella, que tampoco lo ha tenido fácil para quedarse embarazada, pero este fin de semana no puedo, te juro que no puedo.

Estoy avanzando mucho en el tema de las gammaglobulinas. Me estoy moviendo lo que no está escrito, pero eso ya lo contaré otro día, cuando tenga más datos e información precisa, porque hoy por hoy, no hacemos más que dar tumbos por todas partes. Sólo espero que alguna de las 500 puertas a las que estamos llamando, por fin se abra y nos deje respirar un poco. Esta se ha convertido en otra batalla de las difíciles.