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martes, 25 de junio de 2019

NOVENO EMBARAZO Y EXPLICACIONES


¡¡Ay Señor!!, por dónde empiezo… Y es que éste último intento lo hemos estado llevando en silencio, sin contárselo a casi nadie. Porque todo se precipitó mucho. Pero vayamos por partes.

El plan que me propuso Juana fue probar un ciclo de ensayo con una medicación nueva (Provamés) y ver si mi endometrio respondía mejor a esta medicación, porque hasta ahora, con el valerato de estradiol mi cuerpo se volvía loco, y tan pronto reaccionaba de forma exagerada como se colapsaba y replegaba. También me propuso estudiar en ese mismo ciclo la progesterona, porque en la anterior transferencia había estado muy baja y podría ser otra posible causa del fallo de implantación. Después me provocarían una regla, y dependiendo de los resultados del ensayo, subiríamos o bajaríamos la medicación de uno u otro lado (estrógenos o progesterona) hasta que encontráramos la dosis exacta y perfecta para mí, nos llevara el tiempo que nos llevara, pero que no daríamos ni un paso sin tener claro cómo respondía mi cuerpo. Pero ocurrió que en el mismo ensayo empezó a crecer mi endometrio de forma espectacular, como nunca, en forma, grosor, tamaño… y además ni rastro de Adenomiosis (que era otro de los efectos del valerato de estradiol en mi cuerpo). Juana me comentó que muy pocas veces se enamoraba ella de un útero, y que en mi caso lo veía precioso, que nos pensáramos la posibilidad de seguir adelante para una transferencia, por dos motivos: porque no sabía si volvería a construir un útero tan bonito, y porque no quería sobrecargarme de tantos estrógenos ahora que empezaba a responder bien a esta nueva medicación.

Sobra decir que le dijimos que sí. Muertos de miedo, pero intentando confiar en su criterio y su recomendación. No sé si Juana se adelantaría a decir algo así si no lo viese más o menos claro. Ese mismo día también decidimos que esta vez lo llevaríamos en secreto, y que sólo lo sabrían nuestros padres y hermanos y un par de amigos. Se trataba de nuestro último embrión, y por una parte quería poder ahorrarle a la gente la tensión y los nervios de estas cosas, y quería ahorrarme a mí las explicaciones si la cosa no salía bien. Así que le dijimos a la gente que iba a estar de baja por una intervención y seguimos adelante con el plan.

Nos quedaba por otro lado el tema de la progesterona, que al haber decidido seguir con el ciclo, no podíamos estudiarla. Pero Juana me tranquilizó diciendo que me iban a estar controlando un montón. También me la quitó por vía vaginal, y desde la preparación del endometrio estuve pinchándome Prolutex a diario y una inyección de progesterona intramuscular cada dos días. Yo siempre he tenido la mosca detrás de la oreja de que por vía vaginal, no me funcionan las medicaciones, que no se absorben, y parece que tenía razón, porque en cuanto me cambiaron el modo de administración obtuve unos valores espectaculares, por encima de lo recomendado incluso, pero dado que iba en ciclo sustituido, era muy buena señal.

Me hice la transferencia el día 8 de Mayo. Tuve una betaespera absolutamente ausente de síntomas, con su consiguiente rallada de cabeza, porque esos días siempre piensas lo peor y todo es una amenaza, por lo que no tener síntomas para mí era lo peor que podría estar pasándome. Fui una valiente de cojones porque aguanté sin hacerme ningún test de embarazo hasta el día de la beta, y me costó horrores, porque tengo un montón de ellos. Pero decidí cuidar mi mente por encima de todo esos días, y no quería enfrentarme a esa tortura psicológica. Tuve la beta el día 17 de Mayo, sólo 9 días después. Me hice el análisis a las 9:00 de la mañana y hasta las 14:00 no me llamaron. No te haces una idea de la ansiedad que pasamos en ese rato. Pero la buena noticia llegó: 148 de beta. Me dijeron que estaba fenomenal, aunque yo luego tuve mis dudas de si no sería demasiado baja, comparando con las betas que veía que sacaban otras chicas (dichosas comparaciones, pero no tenemos otra forma de saber cómo pueden estar yendo las cosas, porque este mundo es así de complejo). Me aseguraron que era una buena beta para el día en el que me encontraba, y me dieron cita para una primera ecografía una semana después, el 24 de Mayo.

Qué semanita más interminable pasamos… Y por fin llegó el día. La primera ecografía, donde se vería si había saco gestacional. Al entrar, Juana nos dijo que no nos asustáramos si no escuchábamos latido en esa eco, que sería posible, ya que era muy pronto. Y sin embargo, en cuanto metió el ecógrafo vaginal, se empezó a escuchar el latido, bajito y muy despacio, pero ahí estaba. Se veía hasta el botón vitelino. Nada de Adenomiosis (bendito Provamés…), una buena implantación y una pinta estupenda. Aun así, Juana me mandó reposo domiciliario hasta la siguiente ecografía, porque no quería correr ningún riesgo. Y menos mal (yo creo que es medio bruja…), porque a los 2-3 días empezaron los manchados. Susto y Ansiedad máximos!!. Ya estábamos avisados, en el informe que te mandan cuando consigues el positivo con miles de recomendaciones, ya dice que el 90% de los úteros operados sangran, que no hay que entrar en pánico y que hay que evitar ir a urgencias y las ecografías hasta que desaparece el sangrado, por pequeño que sea. 48 horas de cama y reposo absoluto y mucha paciencia, sobre todo mental, porque los miedos se apoderan de ti y no te sueltan.

Siguiente ecografía el Lunes día 3. Todo bien, creciendo como toca, el latido ya súper potente y a la velocidad que le corresponde. Entre los miedos naturales y los manchados, habíamos pasado otros días horribles, siempre con el “Ay” detrás de la oreja, sin poder relajarte ni disfrutar del todo de lo que estaba pasando. Qué duros son los embarazos Arcoiris… Juana nos explica que el manchado puede deberse a la propia ecografía y la sensibilidad de mi útero, que sigamos con el reposo y no nos asustemos.  Siguiente ecografía para el día 12.

Vuelta a los manchados a los pocos días de la eco, y en esta ocasión un poquito más abundante. Más cantidad = más susto… Pero no perdemos la calma. Hubiera sido muy ingenua si pensara que en mi caso las cosas iban a resultar fáciles. La vida siempre se empeña en complicarme todo y que tenga que hacer malabarismos para no hundirme y tener confianza y fe. Pero llegó la ecografía y todo seguía bien. Tengo que ir acostumbrándome a estar manchando cada dos por tres sin entrar en pánico, y pensar que esa sangre es mía y no del bebé, como me repiten constantemente, que él está perfectamente. Un útero operado (patológico) siempre va a estar más sensible a todo, y se van rompiendo venitas y capilares, especialmente a la entrada del útero. Pero en mi caso, el saco está perfecto, grande (Juana dice que le he construido al bebé una piscina olímpica). Le vemos la espina dorsal, y unas pequeñas protuberancias que son las extremidades saliendo, y un mini corazón bombeando como un loco. Es una maravilla, es un milagro alucinante… Juana nos dice que por su parte ya está todo hecho, que parece que va muy bien y que ahora tiene que tomar el relevo mi ginecólogo privado, para empezar con todas las pruebas pertinentes. Nos sigue recomendado precaución y reposo, y tiene mucha razón cuando dice que nos ha costado mucho esfuerzo llegar hasta aquí, y que me tengo que cuidar al máximo para no correr ni el más mínimo riesgo. Nos despedimos de ella y de Rocío (la enfermera que ha estado con nosotros casi todo el tiempo), y salimos de allí tan felices que no nos lo podemos ni creer. El primer paso y el más difícil ya estaba dado!, ya tenemos nuestro embarazo. Espero no tener que volver nunca más por allí si no es para presentarles a nuestro hij@ oficialmente.

miércoles, 30 de enero de 2019

DE VUELTA


Más de dos meses sin actualizar este diario… He escrito, y mucho, sobre mí y sobre mis sentimientos. Pero no he publicado nada. He escrito sobre todo porque lo he necesitado a nivel psicológico, ya que me he visto inmersa en una nueva crisis de Ansiedad desde principios de Diciembre (justo en el puente de la Inmaculada). Me lo he pasado muy mal, creía que tendría que volver a cogerme otra baja por Ansiedad como me pasó el año pasado (curiosamente por estas fechas también…). Pero aquí estoy, he sobrevivido. Llevo un par de semanas que estoy mucho mejor, vuelvo a ser yo misma y vuelvo a tener empuje y motivación. Quiero dejar atrás toda esta pesadilla y lo mal que me he encontrado todo este tiempo, Navidades incluidas. Creo, incluso, que he salido más fortalecida que antes de todo este periodo, he pensado y he reflexionado mucho sobre miles de cosas importantes. De momento me reservo mis divagaciones, pero seguro que en algún momento me irán saliendo y hablaré de todo ello, porque me ha hecho mucho bien en algunos aspectos estar tan abajo, he tomado decisiones importantes para mi vida y mi mente.

Lo primero que hice cuando me encontré mejor, fue ponerme a ordenar como una loca. Al estilo Marie Kondo, pero más bestia. Esta fiebre minimalista ya me invadió hace tiempo (después de leer el libro de Francine Jay “Menos es más”, tengo una entrada que se llama justo así en Julio de 2016), puse toda mi casa patas arriba y tiré lo que no está escrito. Pero me vino tan bien, que he vuelto a pasar por el mismo proceso de nuevo. Es como una forma de renacer, de poner orden a mi alrededor para que me ayude con mi orden interior, que también se encontraba patas arriba. Ha sido catártico para mí, liberador, reconfortante… Y no sólo en mi casa, sino también en mi lugar de trabajo. Me pasa siempre, que cuando salgo de una crisis personal, necesito cambios físicos a mi alrededor, y quien me conoce bien, sabe que cuando me pongo a cambiar todas las cosas de sitio, eso significa que me voy encontrando mejor y voy saliendo del pozo. Una de mis nuevas compañeras del despacho, cuando le conté por qué me ponía a ordenar y reorganizarlo todo, se sorprendió y me dijo que ella nunca hubiera asegurado que estaba en una crisis o me encontraba tan mal. Y es que para bien o para mal, tengo la capacidad de disimular y controlar de forma externa cualquier estado en el que me encuentre. Será defecto profesional…

Y bueno, actualizando mi proceso de Reproducción Asistida, diré que el tratamiento con Visannette salió muy bien y devolvió a mi útero el aspecto que tenía antes de hincharse como un globo, e incluso mejor. Soporté estoicamente los miles de síntomas secundarios que me produjo tomarlo, el peor de todos, los sofocos constantes. Unas 7-8 veces al día me venía un ataque de calor muy bestia, donde se me incendiaba el cuerpo y en cuestión de segundos sudaba mares y mares. Se pasaba rápido, quizá duraba unos 15-20 segundos como mucho, pero me dejaba absolutamente empapada, cuello, espalda, ¡¡hasta el culo me sudaba!!. Y luego durante una hora o así me sentía como si me hubiera arrollado un autobús y con unas tiriteras que flipas, porque al quedarme tan bañada en sudor y con el frío que ha estado haciendo, se me quedaba el cuerpo congelado. No comprendo cómo he podido esquivar las gripes y resfriados este año, será por los suplementos que tomo, o porque he intentado no tocar demasiado ni besar en exceso a la gente. Por lo que sea, pero me he librado hasta hoy.

Después estuve haciendo un ciclo de ensayo con el mínimo de medicación posible, empecé con 2mg de Valerato de Estradiol, y después tuvieron que subirme a 4mg, porque con 2mg mi endometrio se resistía a crecer. Y con 4mg, hemos visto que es la dosis perfecta. No crece mucho, pero sí lo suficiente, y así nos ahorramos un posible efecto rebote como el que tuve en mi última transferencia. Los días posteriores a lo que hubiera sido el día de la transferencia (en el ciclo de ensayo) mi endometrio ha respondido bien con 4mg, así que, adjudicado, esa será la cantidad máxima de estrógenos que llevaré. Justo esta mañana hemos tenido cita con Sara Fortuño, y ha confirmado que el ciclo de ensayo ha salido bien y ya tenemos la pauta de medicación que seguiremos para la transferencia real. Yo pensaba que utilizaríamos el ciclo de Febrero para este nuevo intento, pero me ha dicho que primero haré otra vez el tratamiento con Visannette, para asegurarnos de que todo se seca bien y el útero se resetea como es debido. Me ha frustrado un poco este plan, por dos razones. La más obvia, porque eso retrasa mi próximo intento y estoy cansada de esperar, necesito volver a ponerme en marcha. Y la otra razón, por el maldito y sofocante Visannette, que aunque da buenos resultados en mi útero, a mí me deja completamente fuera de juego. Tendré que ir haciéndome a la idea de pasar de nuevo por eso.

martes, 7 de agosto de 2018

YO NO SOY ASI... ¿O SI?


Echo la vista atrás y observo cómo me he estado sintiendo estas últimas semanas y todo lo que ha estado pasando por mi cabeza, y siento hasta vergüenza de algunas cosas. Realmente yo no soy así. Leo comentarios y pensamientos que he escrito en otros momentos y sólo me percibo a mí misma cabreada con el mundo, asustada, insegura de todo y de todos, incluso de mí misma. Pero esa no soy yo, nunca he sido así. Creo que la infertilidad transforma a las personas, y yo lo estoy comprobando. Esta agresividad contra el mundo no es propia de mí. Tengo carácter, eso es verdad, y mi abuela Teresa decía de mí: esta xiqueta té el geni “cagat” (esta niña tiene el genio “cagado”). Y por algo sería, que las abuelas son muy sabias!!!. Y es posible que sea esa parte de mí de la que hablaba mi abuela, la que ahora tiene más protagonismo. Pero hasta hace poco, yo era tranquila, alegre, sonriente, positiva, optimista… Una de mis mejores virtudes siempre ha sido estar a buenas con todo el mundo, me gustan todas las personas, me fijo en las cosas buenas, admiro a todo el mundo por muchas razones, y de cada persona siempre me quedo con lo mejor. Soy reforzante, porque creo que el refuerzo positivo es una de las mejores armas que tenemos a nivel social. Soy humilde, tanto para hablar como para escuchar y respetar lo que otros dicen. Y no dejo de ser así!, pero en algunos momentos me transformo. El dolor, la decepción, la frustración que me ha estado acompañando en estos últimos años, saca lo peor de mí. Llevo mucho tiempo sintiendo que no me apetece estar con la gente, me satura la negatividad y los problemas a mi alrededor, excepto cuando estoy trabajando, que por suerte consigo separar y centrarme en la persona que tengo delante (dejando de ser yo).

La forma en la que estoy llevando algunos problemas al extremo. Eso tampoco es propio de mí. Pero esto es Ansiedad pura, lo sé, lo reconozco en seguida. Pierdo mi capacidad resolutiva y me acabo metiendo a mí misma en un pozo oscuro y sin fondo, donde todo es terrible y catastrófico, y todo me parece una amenaza a mi bienestar. Me encuentro a la defensiva, y lo peor es que no me doy cuenta de todo esto en el momento que me estoy sintiendo así. Me parece tan real!. Pero son mis miedos los que hablan y toman el control, no mi razón. Quiero volver a ser una persona razonable, que medita con calma las cosas, que busca opciones y recursos para calmarse y pensar con coherencia, y que mantiene el control en situaciones de tensión.

Y otra parte de mí, aunque en esta parte sí me reconozco completamente, es mi naturaleza obsesiva y mi necesidad de tenerlo todo bajo control. Me tranquiliza tener respuestas, y sobre todo me tranquiliza entender las cosas y saber qué está pasando en todo momento. Pero esto ahora es imposible, y también es peligroso, porque muchas veces me lleva a buscar respuestas en lugares equivocados. Por ejemplo, creo que me está influyendo mucho el grupo de Whatsapp y todo lo que se dice en él. He tomado la decisión de no leer lo que se comenta ni volver a preguntar más dudas, porque no son ellas las que me tienen que guiar y responder, porque están igual de perdidas que yo en estas cosas, pero como hay personas que hablan con tanta firmeza y seguridad, me confunden y acabo creyendo que tienen razón y que saben lo que están diciendo. Y NO ES ASI. Sólo Juana puede darme las respuestas que necesito, y eso es lo que tengo que hacer, trasladarle a ella las preguntas y escuchar sólo sus respuestas, sin adelantarme ni dar nada por sentado. He decidido silenciar el grupo y no volver a participar de él. Y sólo voy a mantener el contacto con las dos personas con las que hablo por privado (que además una de ellas se ha salido de este mismo grupo, por saturación, cosa que entiendo perfectamente). Al fin y al cabo ellas son las que siento que son más parecidas a mí y con las que mejor me entiendo, aunque también cargan sus inseguridades y frustraciones, como es normal.

No puedo pretender saberlo todo y entenderlo todo. Mi problema, y la infertilidad en general, es un campo TAN amplio, que si pretendo saberlo y entenderlo todo, me estoy perjudicando a mí misma. Esta no es la actitud, tengo que aprender a confiar. Lo más chistoso de todo, es que yo misma hago esta reflexión a muchos de mis pacientes sobre mi trabajo, les digo que no es posible concentrar años de experiencia y de estudio de la psicología humana en unas pocas horas de terapia, y que hay cosas que tienen que creerse sin comprenderlo del todo o sin tener toda la información, simplemente confiando en mí y en que sé lo que estoy diciendo. ¿Y no estoy haciendo yo justamente eso con Juana?, pretendo dominar y conocer a fondo todo lo que me está pasando y eso es imposible, ni soy ginecóloga ni soy experta en reproducción asistida. Tengo que parar. Por una vez, tengo que “abandonarme” a otra persona, a un equipo de trabajo que lleva años y años dedicado a estas cosas y que por supuesto saben mucho más que yo y tengo que fiarme de todas las decisiones que van tomando, incluso aunque en algún momento puedan cometer algún error o equivocarse. Lo cual no quiere decir que tenga que dejar de preguntar y de intentar comprender, pero con paciencia y respeto. Claro que quiero saber cosas y que me cuenten y me den información, pero cuando corresponda y a quien corresponda. Además, no puedo decir que no se me hayan explicado las cosas, al contrario, siempre que he preguntado, me han respondido, tanto en CREA como en Juana Crespo, con mucho detalle e interés en ayudarme a entender. Pero aún así, hay cosas que se me seguirán escapando. Y ahí es donde tengo que aprender a confiar aunque no lo tenga todo bajo control.

Lo que está claro es que necesito hacer un cambio de actitud y de mentalidad. ¿Y sabes quién me ha ayudado a percibir y entender todo esto?. La misma Juana!. Porque cuando estuvimos el Jueves pasado en la consulta, me echó un pequeño “rapapolvo” al respecto. Me lo decía asertivamente, sin agresividad y con mucho tacto, pero muy seria. No recurrió a las bromas como otras veces (y eso hasta me asustó, porque se notaba que lo decía completamente en serio y preocupada). Y menuda mirada más penetrante tiene esta mujer!!!. Reflexionándolo después con Goku, me di cuenta de que en el fondo se estaba tomando bastante empeño e interés en tranquilizarme, en ayudarme a cambiar de actitud, porque sabe que estar así no me conviene. Y se lo agradezco. Me dijo que notaba cuando a alguien le estaba costando confiar en ella, que no puede estar todo el tiempo justificando su trabajo, que tengo que dejarla hacer y darle confianza, porque así es como ella mejor trabaja. Que me despreocupe, que ella me va a dar un hijo, pero antes tiene que lidiar con mi problema uterino, y que lo conseguirá, que confíe más en ella y ponga de mi parte, porque realmente, lo único que tengo que hacer es dejarme en sus manos y pensar que todo va a salir bien. Que si ella no nota esa confianza por mi parte, le va a ser mucho más difícil. Tiene toda la razón y así se lo dije. Goku no lo duda ni un instante, le dijo varias veces que por su parte tiene nuestra TOTAL confianza. Pero Juana no le estaba hablando a él, me estaba hablando a MI. Y francamente, necesitaba escucharlo, ahora lo sé. Me he estado dejando llevar más por mis miedos que por la confianza en la Clínica, y al final me estoy perjudicando más a mí misma de lo que creía que me podrían perjudicar ellos. No hay nada que no tenga solución, y sé que estoy en las mejores manos posibles. Se acabaron ya las dudas, desde luego estoy dispuesta a cambiar esto, más por mí que por nadie. Más por mi bebé, incluso, que por nadie…

Uffff, necesitaba soltar todo esto!. Y además, voy a tener que tragarme mis palabras y mis inseguridades. Porque en la revisión se comprobó que la cirugía ha ido perfecta, que no se han producido más adherencias y que todo está bien por esa parte. El endometrio es el que sigue dando guerra. Es probable que una dosis tan bajita de valerato de estradiol, a mí no me funcione para conseguir que crezca como toca. Pero es preferible ir paso a paso y encontrar la dosis adecuada, porque tampoco convendría pasarse, y menos después de una cirugía. Así que me la han subido y mañana vamos a ver cómo sigue respondiendo mi cuerpo. Este ciclo ya está perdido, pero no pasa nada, más o menos ya contábamos con ello, y nos está sirviendo para ajustar la dosis de forma más precisa.

lunes, 5 de junio de 2017

DE NUEVO EN LA LUCHA


Ya estamos de nuevo en la lucha… Desde el Sábado, que me bajó la regla, nos encontramos en nuestro nuevo ciclo de transferencia. Deseo que todo vaya bien esta vez, sin contratiempos ni sorpresas de última hora. Mañana tenemos una ecografía en la Clínica, para ver que todo está yendo bien, sobre todo porque esta regla es un poco extraña, no sé cómo explicarlo, va y viene. El Sábado manché un poco durante el día, pero luego no pasó nada más. El domingo empezó bien la cosa, pero de nuevo por la tarde dejé de sangrar y hasta hoy a medio día no he vuelto a manchar ni un poquito. Tiene un color marrón muy oscuro, como muchas de mis últimas reglas, que no sé si es algo significativo. Así que mejor que me miren por dentro antes de continuar, no vaya a ser que algo no esté funcionando bien, y quizá tenga arreglo si actuamos a tiempo. De momento no está pasando nada más. Vuelvo a tomar las pastillitas blancas de la caja de Perifem (Meriestra, Valerato de Estradiol) y no puedo hacer nada más que esperar a que mi endometrio en esta ocasión responda como debe y se encuentre bien preparado para recibir a mi bebé. Lo estará!!!. Tengo mucha fe y esperanza en este ciclo. Es mi momento de ser mamá, lo intuyo!. 

Están pasando algunas cosas negativas o que me desestabilizan un poco, y que llegan en el peor momento posible a mi vida… Una de ellas, la más importante, es que en pocos meses, tendré que mudarme de despacho. Todo ha pasado bastante deprisa y yo no estoy ahora en las mejores condiciones para poder asimilarlo y centrarme como corresponde en este objetivo. Al menos no durante el próximo mes. Mi próximo objetivo, aparte de mantener mis responsabilidades, es mi transferencia, tener un buen ciclo y poder quedarme embarazada. Fuera de eso, no hay nada más importante. Pero tarde o temprano tendré que retomar este problema, porque necesito encontrarle solución.