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lunes, 11 de febrero de 2019

SHIATSU O ACUPUNTURA


Esta ha sido mi reflexión y mi decisión de estas últimas semanas. Todo empezó porque Sara Fortuño me preguntó en la última consulta si hacía Acupuntura. Le dije que en este momento no, pero que si ella me lo aconsejaba, la volvía a recuperar. Me dijo que no, que sólo preguntaba por curiosidad y cuando yo le dije si ella veía esas cosas como aconsejables, no me dejó del todo claro si sí o si no. Y claro, yo no sé cómo son las demás chicas en reproducción asistida, pero al menos yo me fijo en TODO lo que dicen, con más o menos conciencia. Debe ser también un poco estresante para ellas que les estemos midiendo con lupa todo lo que pronuncian. Pero yo no lo puedo evitar, y mi mente ya se puso en marcha, valorando la idea de retomar la Acupuntura. Y en mi caso, también me puse a pensar en el Shiatsu.

Ya he hecho ambas en el pasado, así que conozco las dos especialidades. La Acupuntura es más afamada dentro de la Reproducción Asistida, pero a mí me fue súper bien el Shiatsu en algunos aspectos. Ambas trabajan con el eje meridiano del cuerpo, y sus conexiones con los diferentes órganos vitales, y en mi caso, con los que contribuyen a una mejor reproducción y con el tema hormonal. Ambas mejoran la vascularización y la circulación sanguínea. Y a priori consiguen los mismos efectos. Imagino que un defensor de una u otra especialidad, verá miles de diferencias entre ellas, y pensará que es una burrada compararlas y decir que tienen los mismos efectos, pero para alguien absolutamente “lego” como yo, me parecen muy válidas ambas en un primer momento. Así que, ante mi ignorancia (por favor, disculpadme…), he decidido inclinarme más por el Shiatsu, por otras variables, a nivel más práctico, a saber:
·       Me cae mejor la chica de Shiatsu (Sandra), es más joven, española, entiendo todo lo que me dice y me explica, es cálida y súper sonriente. La mujer de Acupuntura (Hong Bo) me gusta mucho, pero me cuesta entenderla más porque su español es bastante malo, y me trata con un poquito más de frialdad (aunque en ocasiones es súper empática).
·       Los horarios de Sandra son muchísimo más flexibles que los de Hong Bo, que siempre tengo que estar cuadrando y cambiando mi agenda porque apenas tiene huecos. Sandra me busca un sitio más o menos fijo, y eso con Hong Bo es casi imposible.
·       Aspecto económico: las sesiones de Acupuntura me salen más caras que las de Shiatsu. No desorbitadamente, pero sí, y además Hong Bo me “medio obliga” a asistir dos veces por semana sin darme más opciones, y con Sandra elijo yo en función de mi necesidad.
·       Acupuntura duele y escuece. Shiatsu a veces molesta un poco la presión, pero nunca es dolorosa.
·       En Acupuntura sangro y los puntitos de sangre cuesta que se cierren del todo en el momento, y muchas veces, algunos de esos puntos de acupuntura me dejan moraduras. El Hematólogo ya me dijo que no le parecía muy buena idea teniendo en cuenta que me pincho Heparina para diluir la sangre.
·       En Acupuntura paso frío, y no hay nada que me dé más yuyu que me tapen con todas las agujas debajo de la manta aplastándose, es una sensación que aunque no duele, es horrorosa de soportar. Con los minutos te acostumbras, pero en cuanto te mueves un milímetro sientes todas las agujas del cuerpo.
·       Ir a la consulta de Sandra me cuesta 10 minutos andando. Ir a la consulta de Hong Bo, me cuesta una media hora si voy andando, o 10 minutos si cojo la bici, pero no siempre hace buen tiempo para cogerla.
·       Hong Bo a veces tiene tanta gente que me toca compartir espacio con otras personas en la misma habitación. Aunque ella es súper cuidadosa y pone separadores de éstos de bambú, resulta un poco incómodo escuchar todo y que escuchen todo lo que dices. Con Sandra estoy yo y sólo yo, el 100% de las veces.
·       Sandra me ofrece una taza de té al terminar, y Hong Bo no. Esto ya sé que es una tontería, pero me ha venido a la cabeza, y aunque no lo parezca, todos estos detalles suman…

Y ya está, esas son de momento las razones que me han llevado a elegir Shiatsu. Insisto que ha sido una decisión más a nivel práctico que otra cosa. Pero quería hablar de ello un poco.

miércoles, 30 de enero de 2019

DE VUELTA


Más de dos meses sin actualizar este diario… He escrito, y mucho, sobre mí y sobre mis sentimientos. Pero no he publicado nada. He escrito sobre todo porque lo he necesitado a nivel psicológico, ya que me he visto inmersa en una nueva crisis de Ansiedad desde principios de Diciembre (justo en el puente de la Inmaculada). Me lo he pasado muy mal, creía que tendría que volver a cogerme otra baja por Ansiedad como me pasó el año pasado (curiosamente por estas fechas también…). Pero aquí estoy, he sobrevivido. Llevo un par de semanas que estoy mucho mejor, vuelvo a ser yo misma y vuelvo a tener empuje y motivación. Quiero dejar atrás toda esta pesadilla y lo mal que me he encontrado todo este tiempo, Navidades incluidas. Creo, incluso, que he salido más fortalecida que antes de todo este periodo, he pensado y he reflexionado mucho sobre miles de cosas importantes. De momento me reservo mis divagaciones, pero seguro que en algún momento me irán saliendo y hablaré de todo ello, porque me ha hecho mucho bien en algunos aspectos estar tan abajo, he tomado decisiones importantes para mi vida y mi mente.

Lo primero que hice cuando me encontré mejor, fue ponerme a ordenar como una loca. Al estilo Marie Kondo, pero más bestia. Esta fiebre minimalista ya me invadió hace tiempo (después de leer el libro de Francine Jay “Menos es más”, tengo una entrada que se llama justo así en Julio de 2016), puse toda mi casa patas arriba y tiré lo que no está escrito. Pero me vino tan bien, que he vuelto a pasar por el mismo proceso de nuevo. Es como una forma de renacer, de poner orden a mi alrededor para que me ayude con mi orden interior, que también se encontraba patas arriba. Ha sido catártico para mí, liberador, reconfortante… Y no sólo en mi casa, sino también en mi lugar de trabajo. Me pasa siempre, que cuando salgo de una crisis personal, necesito cambios físicos a mi alrededor, y quien me conoce bien, sabe que cuando me pongo a cambiar todas las cosas de sitio, eso significa que me voy encontrando mejor y voy saliendo del pozo. Una de mis nuevas compañeras del despacho, cuando le conté por qué me ponía a ordenar y reorganizarlo todo, se sorprendió y me dijo que ella nunca hubiera asegurado que estaba en una crisis o me encontraba tan mal. Y es que para bien o para mal, tengo la capacidad de disimular y controlar de forma externa cualquier estado en el que me encuentre. Será defecto profesional…

Y bueno, actualizando mi proceso de Reproducción Asistida, diré que el tratamiento con Visannette salió muy bien y devolvió a mi útero el aspecto que tenía antes de hincharse como un globo, e incluso mejor. Soporté estoicamente los miles de síntomas secundarios que me produjo tomarlo, el peor de todos, los sofocos constantes. Unas 7-8 veces al día me venía un ataque de calor muy bestia, donde se me incendiaba el cuerpo y en cuestión de segundos sudaba mares y mares. Se pasaba rápido, quizá duraba unos 15-20 segundos como mucho, pero me dejaba absolutamente empapada, cuello, espalda, ¡¡hasta el culo me sudaba!!. Y luego durante una hora o así me sentía como si me hubiera arrollado un autobús y con unas tiriteras que flipas, porque al quedarme tan bañada en sudor y con el frío que ha estado haciendo, se me quedaba el cuerpo congelado. No comprendo cómo he podido esquivar las gripes y resfriados este año, será por los suplementos que tomo, o porque he intentado no tocar demasiado ni besar en exceso a la gente. Por lo que sea, pero me he librado hasta hoy.

Después estuve haciendo un ciclo de ensayo con el mínimo de medicación posible, empecé con 2mg de Valerato de Estradiol, y después tuvieron que subirme a 4mg, porque con 2mg mi endometrio se resistía a crecer. Y con 4mg, hemos visto que es la dosis perfecta. No crece mucho, pero sí lo suficiente, y así nos ahorramos un posible efecto rebote como el que tuve en mi última transferencia. Los días posteriores a lo que hubiera sido el día de la transferencia (en el ciclo de ensayo) mi endometrio ha respondido bien con 4mg, así que, adjudicado, esa será la cantidad máxima de estrógenos que llevaré. Justo esta mañana hemos tenido cita con Sara Fortuño, y ha confirmado que el ciclo de ensayo ha salido bien y ya tenemos la pauta de medicación que seguiremos para la transferencia real. Yo pensaba que utilizaríamos el ciclo de Febrero para este nuevo intento, pero me ha dicho que primero haré otra vez el tratamiento con Visannette, para asegurarnos de que todo se seca bien y el útero se resetea como es debido. Me ha frustrado un poco este plan, por dos razones. La más obvia, porque eso retrasa mi próximo intento y estoy cansada de esperar, necesito volver a ponerme en marcha. Y la otra razón, por el maldito y sofocante Visannette, que aunque da buenos resultados en mi útero, a mí me deja completamente fuera de juego. Tendré que ir haciéndome a la idea de pasar de nuevo por eso.

lunes, 12 de noviembre de 2018

BETA NEGATIVA


Llevo un rato organizando ideas, sentimientos y pensamientos en mi cabeza, porque quiero hablar de muchas cosas y no quiero enrollarme mucho, a ver si lo consigo. Entre otras cosas porque aunque escribir acaba siendo muy catártico para mí, me lo paso muy mal mientras lo hago, y llevo días intentando distraer mi mente para no pensar y así poder reponer fuerzas. Pero ahora toca contar, escribir, tomar contacto, soltar y digerir.

Los días siguientes al último día que escribí, yo seguí haciéndome tests en casa, eso era impepinable, hasta el mismo día de la Beta. Todos blancos. Pero sigo defendiendo que para mí es una necesidad y parte de este mismo proceso (en mi caso, para mí, hablo de MI propio proceso), y que de alguna manera me prepara para poder manejarme con el impacto de tener que escuchar que no me he quedado embarazada. Porque así fue. Me sacaron sangre a las 9:00 y a las 10:30 me llamaron para decirme que la Beta había salido a 0, y que Juana quería verme o ese mismo día o al día siguiente como mucho, que no dejase la medicación hasta después de la visita con ella, porque había dicho que era importante que fuese a la cita con toda la medicación que llevaba. Aún así, lloramos, y mucho, porque por absurdo que parezca, yo sigo creyendo en los milagros (cada vez menos…) y una parte de mi mente y de mi corazón guardaban un rayito pequeño de esperanza hasta que me dijeran “no estás embarazada”. Pero vale, se acabó. Allí se quedaban de nuevo todas mis ilusiones. Porque de verdad que esta vez iba con menos dudas que otras veces. Hasta que me hice la prueba de embarazo en casa, yo daba por hecho que estaba embarazada, que esa vez era la buena, que habían arreglado mi problema principal y todo iba a salir perfecto. Con algo de miedo, pero con más seguridad que nunca. Esto lo digo para que luego no me venga nadie con que “la mente es muy poderosa y hay que verse embarazada para que realmente ocurra”. Pues no. No siempre depende de lo receptiva que esté tu mente a quedarte y verte embarazada. Y te lo digo yo, que soy psicóloga y creo en el poder de la mente como algo súper positivo, pero CON CABEZA por favor, que no influye de forma mágica. Y no existe eso de “si vas pensando que es un NO, acabará siendo un NO”, como si un negativo lo provocase nuestra mente por estar negativas. Me parece una crueldad. Cuando va a ser un NO, no importa la forma en la que lo estés abordando psicológicamente. Va a ayudarte a ti, eso sí, eso no lo cuestiono, y eso es algo importantísimo, pero no al embarazo como tal. He escuchado y leído muchas culpabilidades por estas cosas y me gustaría que la gente fuese un poquito más sensata con su responsabilidad en un negativo. Bueno, lo dejo ya, que no quiero extenderme mucho más en esto, y no sé si hoy estoy precisamente en mi mejor día para explicarme con claridad.

Nos reunimos con Juana y con Sara al día siguiente. Y sobre esta reunión, he sacado algunas conclusiones muy positivas. La primera de ellas es que por primera vez, nos trataron con una seriedad aplastante, pero también con una empatía que nunca antes había visto en ellas. Estaban tristes!!, lo juro, sobre todo Juana estaba muy disgustada, y se lo notaba. Un poco después de salir de la consulta, su hermano Juan que ese día estaba por allí nos lo confirmó, que cada negativo para Juana era duro, que llegaba a despertarse de madrugada porque había estado dándole vueltas a qué había podido pasar, e incluso llegaba a mandar en ese momento mensajes al grupo de Whatsapp del Equipo para que no se le olvidase mirar tal o cual cosa, o comprobar alguna hipótesis que le rondaba por la cabeza. No tendrían por qué mentir en estas cosas, ni fingir. O igual eran mis ganas de percibir apoyo, pero lo que yo sentía es que las dos se encontraban disgustadas y un poco agobiadas con el resultado. Y la segunda conclusión que saco y que agradezco enormemente, es que asumieron en todo momento que el fallo lo habían tenido ellas, no dejaron cabida al azar, ni sacaron balones fuera, no me tuve que escuchar en ningún momento la típica frase que siempre escuchamos de “es que no sabemos qué ha podido pasar, sólo nos queda seguir probando”. En este caso, no fue así. Estuvieron mucho rato dándole vueltas a los posibles fallos, y a mí me reconfortó muchísimo verlas así y poder escuchar “está claro que en algo hemos fallado y vamos a encontrarlo”.

Y ahora, a ver si consigo darle un mínimo de sentido a lo que me explicaron, si es que acaso llegué a entenderlo en algún momento, porque me encontraba completamente embotada. Así que yo lo voy a explicar a mi manera y con mis palabras, pero no garantizo que sea esto exactamente así. Me hicieron una ecografía y vieron que el útero no tenía una buena forma, y que el Endometrio estaba deformado e hinchado, que había crecido exageradamente, y desde luego, no les gustaba nada. Pensaron que podía tratarse de un efecto de llevar medicación en exceso. Hasta el día de la transferencia, mi Endometrio se había comportado de forma genial, creciendo adecuadamente, y con una forma bonita, y por eso seguimos adelante, pero desde la Transferencia hasta ese día había crecido exponencialmente y se había deformado, y eso sólo podía ser como respuesta a la medicación. Dedujeron que mi grosor de Endometrio no puede superar los 5mm el día de la Transferencia, porque luego crece muchísimo más, y tengo un útero pequeño, con lo cual partir de un Endometrio más grande, era un error, y daría al traste con la implantación. Me parece algo súper paradójico, mi mente todavía se cortocircuita un poco al pensarlo, porque me he pasado muchísimo tiempo haciendo de todo y tomando de todo para que mi Endometrio creciera cuanto más mejor (pastillas, parches, pinchazos, viagra…) y resulta que ahora hay que frenar ese crecimiento porque mira cómo reacciona después. La conclusión es que mi útero no responde bien con tanta medicación y hay que bajarla. Lo que también me pareció entender es que esto no era sólo resultado de este último intento (que ha sido cuando menos medicación he llevado), sino que esta forma anómala de responder a los estrógenos y la progesterona, viene de mucho más atrás, y de la “ingente” cantidad de hormonas que he estado tomando durante tantos otros intentos, y que han conseguido que mi sistema hormonal vaya loco. El resultado es más inflamación de la que correspondería tener y hay que eliminarla antes de volver a enfrentar un nuevo intento. Por tanto, estaré tomando durante un tiempo, un medicamento que se va a ocupar como de “secar” y desinflamar la zona, que se llama Visannette. Después haremos un ensayo con un ciclo y muy poca medicación y observando mi endometrio y mi útero desde el posible día de la transferencia hasta la posible Beta días después, para ver cómo va respondiendo. Y cuando tengamos clara la pauta, la dosis correcta para mí, volveríamos a intentarlo, pero no antes.

Esta es la causa que consideran más probable que haya ocurrido. Pero Juana además tenía otra hipótesis, quizá con un poco menos de fuerza que la anterior, pero que igual había que plantearse también en algún momento. En uno de los bordes del Endometrio, se veía un bolita negra, muy pequeña, que significaba una dureza, un poco de Adenomiosis justo en la zona donde antes estuvo la sinequia uterina. Juana piensa que es posible que el embrión haya podido intentar implantar justo ahí y por eso no ha cogido. Ella es de la opinión que cualquier mínima alteración puede influir, y que hasta podría ser probable que justo esa zona llamase la atención del embrión más que otras, porque no deja de ser una inflamación al fin y al cabo, y el embrión va pululando por el útero hasta que decide pararse en un momento dado, atraído por algo, y nadie sabe a ciencia cierta qué es lo que hace que se pare en un sitio y no en otro. Ella cree que esto se solucionaría poniendo dos embriones, porque si esto es así, uno intentaría implantar en esa zona, y el otro implantaría en terreno “bueno” por fuerza. Sara le recordó que nosotros teníamos mucho interés en ir de uno en uno, por recomendación de las inmunólogas (que no podemos olvidar que esas otras cosas también están ahí). Y porque en una de las primeras ecografías, la misma Juana me recomendó poner sólo un embrión dado que mi útero era más pequeño de lo habitual. Al final, decidimos posponer esta decisión, e ir viendo cómo se comporta mi Endometrio con todos los cambios que íbamos a estudiar, y veríamos después qué hacíamos con este otro tema. Me reconoció incluso que no se encontraba ese día bien de ánimo para ser objetiva, porque estaba muy disgustada con nuestro caso. Yo también prefiero no pensar en esto ahora e ir paso a paso.

martes, 2 de octubre de 2018

ILUSION RENOVADA


Hoy tengo muchas cosas que contar… Y por una vez, buenas!. Aunque esto no quiero decirlo muy alto, porque aún nos queda bastante camino por delante y no quiero adelantar acontecimientos. Lo que sí vamos a adelantar es la posible transferencia. Porque el otro día en la revisión, todo estaba en su sitio. El útero despejado de adherencias y con espacio suficiente para poder crecer, y el endometrio fino, pero también suficiente, dado que mi útero es muy pequeño de normal. Varias veces he preguntado si esto podría ser un problema (que fuese tan pequeño) y siempre me han dicho que no, que como mucho, sólo podríamos poner un embrión para evitar un embarazo múltiple, pero más allá de eso, nada de qué preocuparse, ya que la naturaleza hace su papel y el útero crecerá sin problemas. Hoy tienen que llamarme para decirme cuándo dejo la medicación para que me baje la regla, y cuándo vamos a programar la entrega de la muestra de esperma de Goku. Si todo cuadra, será aproximadamente para el día 17, y luego hay que esperar unos días a que fecunden los óvulos, y unos pocos días después si todo está correcto, sería la transferencia. Todo esto contando con que los números, fechas y evoluciones cuadren.

Así que no puedo estar más contenta, la verdad. Yo me imaginaba que hasta Navidades no podríamos empezar, y resulta que me llevé una gran sorpresa el otro día. No pude casi ni reaccionar, me quedé como bloqueada. Está claro que no estoy acostumbrada a las buenas noticias y a que las cosas sigan su curso normal. A día de hoy, soy mitad angustia, mitad esperanza. Ese tipo de mezcla emocional tan característico en mí en los últimos años de mi vida. Se van sucediendo en bucle: miedo-ilusión, angustia-esperanza… esas son las más comunes.  Pero como siempre, intento hacerme el firme propósito de iniciar cada nuevo intento con ilusión renovada y dando todo de mí, porque cuando mi bebé sea real, yo quiero que haya tenido de mí TODO lo que se merece, desde el principio. Pero para eso, aún tengo que deshacerme de la potencia que tienen los miedos en mi mente y en mi corazón.

En la revisión del otro día sólo me atendió Sara Fortuño. Y muy bien, la verdad, a veces no sé si lo prefiero, porque siento que me entiendo bastante bien con ella. Me gusta Juana, no deja de sorprenderme y fascinarme a partes iguales su personalidad y su manera de actuar. Pero Sara transmite un tipo de paz que Juana no, lo que Juana transmite es más dinamismo. Quizá ambas acaban siendo la mezcla perfecta para momentos distintos, y yo creo que ahora necesito mucho más la paciencia de Sara que la energía de Juana. Y como escuché decir en el grupo hace tiempo: Sara es la experta en úteros y Juana en diagnósticos y transferencias. Yo no sé si esto será cierto, pero también me da confianza saber que mi útero lo está valorando Sara. Imagino que después intercambian opiniones y toman decisiones conjuntamente, sería lo esperable, claro, como hacían en CREA, que se reunían un día de la semana para valorar cada caso en particular, entre todos.

Ese día, yo había preparado también una lista con todo lo que tomo, con todos los tratamientos y suplementos que llevo, para preguntar cuáles mantengo y cuáles quito, y te juro que Sara se moría de la risa, de ver tanta cantidad de cosas, aunque intentaba disimularlo (o no…). Comprendo que a su parecer, la mayoría de las cosas que yo tomo, sobran, ya que ellas siempre han tenido claro que mi único problema para sacar adelante los embarazos era la sinequia uterina que tenía, y claro, desde esa perspectiva, estar tomando medicación para tantas otras cosas, es absurdo. Pero agradezco que se tomara con calma valorar cada uno de los tratamientos, y finalmente acordamos mantener los siguientes:
·       Eutirox para controlar la Tiroides y el síndrome de Hashimoto, porque además llevo la dosis más bajita (25) y de momento me ha estado funcionando bien.
·       Metformina para la resistencia a la Insulina. Ésta me dio a elegir a mí, porque para ella era innecesaria en mi caso, ya que allí la administran sólo para temas ováricos. He decidido mantenerla también porque la dosis que tomo es bajita, igual que la anterior (850).
·       Uno de los antioxidantes, ya que llevaba un montón, y el que he elegido mantener es el Ubiquinol de 100.
·       Vitaminas prenatales de Natalben.

Y ya está. Una lista bastante más corta que la que he llevado hasta ahora. Me tranquiliza que no se opongan a las pautas de medicación de Diana Alecsandru, y aunque las consideren innecesarias, las acepten. Supongo que contribuye el hecho de que las dosis que me ha puesto también son súper bajitas, más a modo paliativo que un tratamiento en sí. Así que una semana antes de la transferencia, tomaré Dexametasona (1´5mg) y a partir de la transferencia, Prednisona (7´5mg). Otra cosa que también han dejado un poco en mis manos, es la toma de Vitamina D. Por ellas, no tendría que tomarla, porque los estudios al respecto no son muy concluyentes, pero Silvia Sánchez Ramón sí me la pautó como algo importante, y aún no he decidido qué hacer. Y el único frente que nos quedaría por resolver sería la Heparina y el Adiro. Sé que no son nada partidarias de que tomemos Adiro, especialmente por el tema de los sangrados, que parece que son bastante habituales en los embarazos que han pasado por histeroscopias quirúrgicas. Y la Heparina la suelen poner por protocolo a casi todas las pacientes después de la transferencia, pero sólo unos meses, y luego la quitan. Yo no las estoy llevando ahora (ni la aspirina ni la heparina), porque eso sí me dejaron claro que antes del embarazo no tenía sentido y además me salen a veces bultos cuando no se me disuelve bien, y eso les parecía más peligroso que no llevarla.

martes, 11 de septiembre de 2018

PUES LO ASUMO


Me estoy volviendo toda una experta en asumir, tragar y seguir adelante como sea. Sería una completa ilusa si pensara que por una vez las cosas iban a salir rodadas y acordes a los plazos y evoluciones esperables. NUNCA sucede así para mí, nunca al menos en este tema. Me he autodenominado a mí misma muchas veces “la rarita de los cojones”, pero me merezco con creces ese apelativo. Lo que yo deseaba (que no necesariamente “esperaba”…) es que mi última cita en la Clínica, fuera una cita de revisión en la que todo estuviera yendo bien y avanzando como toca, pero se convirtió en un auténtico infierno para mí. Llegamos a la consulta y esta vez nos atendió sólo Sara Fortuño. Me hizo una primera ecografía y ya le cambió la cara (y eso que no suele ser demasiado expresiva, pero yo lo capto todo, por suerte o por desgracia). Veía algo que no le gustaba, que no le cuadraba. Me dijo: Ojalá me equivoque, pero creo que se han vuelto a producir más adherencias, voy a meterme con Histeroscopia para comprobarlo, pero estoy casi 100% convencida que es eso lo que me voy a encontrar. Y es eso lo que encontró. Nuevas adherencias, justo en el mismo sitio, y me explicó que la cirugía a veces deja demasiado fresca la carne y si tarda en cicatrizar, se vuelve a pegar. Como si se tratara de un bombardeo en mi cabeza, una y otra vez me venía la pregunta ¿y esto se hubiera podido evitar con el balón uterino?. Pero no la hice. Porque siempre prefiero escuchar las cosas hasta el final, por prudencia. Tampoco me lo dijo 100% claro, ni yo quiero seguir dándole más vueltas al asunto, pero por lo que Sara nos decía, entendí que la respuesta a mi pregunta hubiera sido que sí, que se habría podido evitar, y me dijo que si la cosa no mejora seguramente es lo que habrá que hacer, pero que lo que ha pasado era algo inesperable y tenía muy pocas probabilidades de ocurrir (lo que ellos no saben aún es que yo soy la “rarita de los cojones”, y espero que no tarden mucho más en averiguarlo)… Te parecerá una locura, pero ahora mismo, si en su momento fue un error o no, es lo de menos para mí, me consuela muchísimo más saber que no he perdido mi intuición, porque yo llegué a desconfiar de mi propia mente, y ahora sé que tengo un “sexto sentido”, que lo he tenido siempre, que lo sigo teniendo y que no lo perderé por mucha ansiedad que pase en este proceso. Con eso me quedo. Seré una exagerada, eso sí, siempre, y quizá no era para tanto, pero no me equivocaba. A lo mejor es el motivo por el que he podido asimilar este nuevo contratiempo desde la calma, no guardo ningún rencor ni ninguna rabia como otras veces. Recuerdo también las palabras de Juana “me tienes que dar incluso la licencia de poder equivocarme, que podría pasar, y ya me ocuparé yo de corregir el error”. Pues eso, asumir y seguir adelante, solucionarlo cuanto antes y enfocarse en el futuro.

Sara me planteó en ese momento una de las decisiones más difíciles que he tenido que tomar en mi vida, que yo recuerde. Y además tenía que ser en segundos, y ya sabes que a mí me gusta tomarme mi tiempo para pensar detenidamente todo. La Histeroscopia ya estaba en marcha y yo podía decidir, o continuar y eliminar las adherencias allí mismo (aguantado un dolor corto pero insoportable), o dejarlo para otro momento y programar una nueva cirugía y hacerlo en quirófano con anestesia (y algo que no dijo, pero que yo no me quitaba de la cabeza: y con 1360 euros menos en mi cuenta, que por desgracia no tengo). Puede parecer algo frío y demasiado práctico, pero te juro que mi principal motivación era ahorrarme todo ese dinero. Así que dije que adelante. Cogí aire y pasé por la prueba física más dolorosa de mi vida, más que las biopsias de endometrio. Grité, lloré y me agarré con todas mis fuerzas al potro, todo menos moverme ni un milímetro, que era lo más importante. Goku rompió a llorar también, de verme pasar por eso. Y menos mal que fue corto. Sara tuvo un gesto precioso conmigo después, que fue felicitarme y cogerme de la mano y acariciarme mientras me reponía un poco. Sé que me estaba hablando de manera cariñosa y pausada, pero no recuerdo absolutamente nada de lo que dijo. Por fortuna también me recuperé rápido, y el resto del día sólo tenía como una regla súper fuerte y poco más. Tomé los antibióticos que me recetaron y yo creo que en 48 horas ya estaba como si nada.

Lo que más me preocupaba en ese momento era pensar que podría volver a pasar, que podrían volver a producirse más adherencias de nuevo, y que esto se acabaría convirtiendo en el cuento de nunca acabar. Y frente a una adherencia en el útero no hay nada que hacer, no habría embarazo que saliera adelante nunca. Sara me dijo que estaba segura en un 90% que no pasaría, que estuviera tranquila. Por favor, que la mala suerte me salte esta vez!!!. Alguna vez tendrá que pasar de largo, ¿no?. Voy a seguir un plan de tratamiento con probióticos y antibióticos, y a ver qué pasa en las próximas semanas (Donna Plus, Melagyn, Varidasa, Azitromicina, Ibuprofeno y control de la alimentación). No puedo hacer más, no hay nada más que esté a mi alcance. Hasta el día 26 de Septiembre no vuelvo a tener revisión, y mientras tanto, pues lo de siempre, intentar seguir con mi vida y con mi trabajo de la mejor manera posible, y no dejar que estas situaciones me vuelvan a hundir como en el pasado. Lo consigo sólo a medias, pero hoy ya no quiero seguir escribiendo y menos por ese camino, que me puede llevar a deprimirme o deprimir a quien me esté leyendo.

lunes, 16 de julio de 2018

DUDAS Y DESCONFIANZAS


Resulta frustrante cuando sabes que por mucho que consultes las cosas que te inquietan, te vas a acabar encontrando con un “no te preocupes, que eso es normal”, y que por desgracia muchas veces sustituye a un “no tengo ni puñetera idea, pero no me compliques la vida ahora y ya iremos viendo qué pasa”.  Así me siento la mayor parte del tiempo. Si me encuentro más cansada de lo habitual “no te preocupes, que eso es normal”, cuando quizá signifique que me está faltando algún tipo de vitamina o nutriente esencial y habría que tomar medidas. Si sangro abundantemente “no te preocupes, que eso es normal”, cuando quizá indique que algo no está yendo bien por ahí dentro. Si paso días donde no sangro nada y de repente otros parece que me ha bajado la regla “no te preocupes, que eso es normal”, cuando quizá es que hay heridas que no se están cicatrizando bien. Tengo miedo de que me estén dando respuestas condescendientes para no tener que complicarse mucho conmigo y hacer algún esfuerzo. En otros momentos pienso que soy una exagerada y que seguro que todo está yendo bien y no debería preocuparme, y que tienen razón cuando me contestan incansablemente NO TE PREOCUPES, QUE ESO ES NORMAL. Y como no puedo pasarme la vida temiendo lo peor, al final decido confiar e intentar relajarme, porque no voy a llegar a ningún sitio, y está claro que no consigo nada preguntando tanto, y al menos no me estaré martirizando a mí misma.

Pero éstas no son mis únicas dudas. Hay otras cosas que no entiendo y que no sé si son importantes y relevantes o no. Por ejemplo, Juana y Sara me explicaron con todo lujo de detalles cómo sería la intervención y todos los pasos, la puesta del balón uterino incluida. Dijeron que era importante llevarlo para que no se pegasen las paredes de nuevo mientras cicatrizaban las heridas, y que era algo que se hacía muy a menudo. Pero cuando desperté de la anestesia y pregunté si todo había salido bien y ya estaba puesto el balón, el cirujano (Norman) puso cara de sorpresa y me dijo que no había puesto ningún balón. Le pregunté que por qué, y se salió por la tangente diciendo que es que no lo había considerado necesario… Pero mi intuición me decía que no tenía ni idea de que tenía que ponerme un balón, por cómo reaccionó. O quizá fueron imaginaciones mías, porque Goku dice que él no notó nada raro en su respuesta (aunque tampoco le tenía de frente). Me preocupa que no tuviera toda la información de Juana al respecto, porque no entiendo la razón de que a mí me dijese una cosa y luego me hiciesen otra. Y porque no es la primera vez que cosas así pasan en esta Clínica, la comunicación interna falla bastante. Por desgracia, pasa constantemente, y muchas chicas se quejan precisamente de esto. Son unos profesionales increíbles, eso nadie lo duda, pero muy mal gestionados y administrados a nivel interno.

También se quejan del trato recibido por parte de algunas enfermeras, pero a mí en concreto siempre me han tratado súper bien. Aunque tengo que decir que una de ellas, me soltó el otro día un comentario que no me acabó de encajar del todo. No me trató mal, en absoluto, ni me contestó mal, pero me descuadró un poco lo que me dijo. Y es que llamé para preguntar si tenía que pincharme heparina, porque en otras ocasiones, cuando he llevado anticonceptivas, me he estado pinchando, y ellos no me habían dado ninguna pauta ni indicación al respecto. Primero me respondió que si no me lo habían indicado, sería porque no lo necesitaba, pero que lo iba a consultar y me llamaría. Después, cuando me llamó, me dijo que sí que me la tenía que pinchar, y que eso eran cosas que ya tendría que saber yo, porque ellas no pueden estar al tanto de todos los tratamientos que llevamos. ¿¿¿¿¿¿??????. No dije nada en ese momento, pero después me arrepentí de no haberle dicho que no tiene razón, y que POR SUPUESTO que tienen que estar al tanto de todos mis tratamientos, que es SU trabajo, SU responsabilidad, y que no puede ser que no manejen toda la información de cada paciente para dar TODAS las pautas e indicaciones correspondientes. No tiene que ser una decisión mía, como mucho, se toman las decisiones conjuntamente. Creo que esa respuesta que me dio, estaba completamente fuera de lugar.

Y ya, lo último (y así lo suelto todo y no me quedo nada dentro), es que me preocupa que mi endometrio no esté respondiendo bien a la medicación, como siempre me ha pasado en los dos últimos años. A ver si consigo aclararme… Cuando le pregunté a Norman si no había riesgo de que se me pegasen las paredes al no llevar puesto el balón, me respondió que no me preocupase, que eso se trataba con medicación, y que llevaría anticonceptivas para hacer que mi endometrio creciese y así evitar que las paredes se junten, y que eso era suficiente. Pero, ¿y si no crece????. Por un lado, parece que mi endometrio no crecía porque la sinequia uterina no se lo permitía, pero ¿y si hay algo más?, ¿y si no crece también por otros motivos?. En ese caso, no serviría de nada llevar anticonceptivas, y hubiera sido mejor poner el balón para asegurarse. Pero Norman decidió no ponérmelo… Quizá la decisión de Juana de ponerme un balón era buena teniendo todo esto en cuenta, pero nadie se lo comunicó a Norman y él simplemente no lo puso y punto. Mi mayor temor es llegar el próximo día a la revisión y que me digan que la cosa no ha ido bien y que hay que volver a operar porque las paredes se han vuelto a pegar.

Hay días que todos estos pensamientos me angustian sobremanera, que no me los quito de la cabeza, y me preocupa que las cosas no se estén haciendo bien y a final la que salga perjudicada sea yo. Pero obviamente, ya está hecho, y si se ha causado algún daño, eso es algo que ahora mismo no se puede saber ni resolver. Veremos qué nos encontramos en la revisión. Ojalá tenga que reírme de todos mis miedos y todas mis angustias, y acabe concluyendo que es que las hormonas me juegan malas pasadas y ponen mi cabeza a mil y me hacen exagerarlo todo. Como decía antes, al final opto por no vivir en la amargura la mayor parte del tiempo, y confiar que todo está yendo bien. Pero qué difícil es…