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lunes, 12 de noviembre de 2018

BETA NEGATIVA


Llevo un rato organizando ideas, sentimientos y pensamientos en mi cabeza, porque quiero hablar de muchas cosas y no quiero enrollarme mucho, a ver si lo consigo. Entre otras cosas porque aunque escribir acaba siendo muy catártico para mí, me lo paso muy mal mientras lo hago, y llevo días intentando distraer mi mente para no pensar y así poder reponer fuerzas. Pero ahora toca contar, escribir, tomar contacto, soltar y digerir.

Los días siguientes al último día que escribí, yo seguí haciéndome tests en casa, eso era impepinable, hasta el mismo día de la Beta. Todos blancos. Pero sigo defendiendo que para mí es una necesidad y parte de este mismo proceso (en mi caso, para mí, hablo de MI propio proceso), y que de alguna manera me prepara para poder manejarme con el impacto de tener que escuchar que no me he quedado embarazada. Porque así fue. Me sacaron sangre a las 9:00 y a las 10:30 me llamaron para decirme que la Beta había salido a 0, y que Juana quería verme o ese mismo día o al día siguiente como mucho, que no dejase la medicación hasta después de la visita con ella, porque había dicho que era importante que fuese a la cita con toda la medicación que llevaba. Aún así, lloramos, y mucho, porque por absurdo que parezca, yo sigo creyendo en los milagros (cada vez menos…) y una parte de mi mente y de mi corazón guardaban un rayito pequeño de esperanza hasta que me dijeran “no estás embarazada”. Pero vale, se acabó. Allí se quedaban de nuevo todas mis ilusiones. Porque de verdad que esta vez iba con menos dudas que otras veces. Hasta que me hice la prueba de embarazo en casa, yo daba por hecho que estaba embarazada, que esa vez era la buena, que habían arreglado mi problema principal y todo iba a salir perfecto. Con algo de miedo, pero con más seguridad que nunca. Esto lo digo para que luego no me venga nadie con que “la mente es muy poderosa y hay que verse embarazada para que realmente ocurra”. Pues no. No siempre depende de lo receptiva que esté tu mente a quedarte y verte embarazada. Y te lo digo yo, que soy psicóloga y creo en el poder de la mente como algo súper positivo, pero CON CABEZA por favor, que no influye de forma mágica. Y no existe eso de “si vas pensando que es un NO, acabará siendo un NO”, como si un negativo lo provocase nuestra mente por estar negativas. Me parece una crueldad. Cuando va a ser un NO, no importa la forma en la que lo estés abordando psicológicamente. Va a ayudarte a ti, eso sí, eso no lo cuestiono, y eso es algo importantísimo, pero no al embarazo como tal. He escuchado y leído muchas culpabilidades por estas cosas y me gustaría que la gente fuese un poquito más sensata con su responsabilidad en un negativo. Bueno, lo dejo ya, que no quiero extenderme mucho más en esto, y no sé si hoy estoy precisamente en mi mejor día para explicarme con claridad.

Nos reunimos con Juana y con Sara al día siguiente. Y sobre esta reunión, he sacado algunas conclusiones muy positivas. La primera de ellas es que por primera vez, nos trataron con una seriedad aplastante, pero también con una empatía que nunca antes había visto en ellas. Estaban tristes!!, lo juro, sobre todo Juana estaba muy disgustada, y se lo notaba. Un poco después de salir de la consulta, su hermano Juan que ese día estaba por allí nos lo confirmó, que cada negativo para Juana era duro, que llegaba a despertarse de madrugada porque había estado dándole vueltas a qué había podido pasar, e incluso llegaba a mandar en ese momento mensajes al grupo de Whatsapp del Equipo para que no se le olvidase mirar tal o cual cosa, o comprobar alguna hipótesis que le rondaba por la cabeza. No tendrían por qué mentir en estas cosas, ni fingir. O igual eran mis ganas de percibir apoyo, pero lo que yo sentía es que las dos se encontraban disgustadas y un poco agobiadas con el resultado. Y la segunda conclusión que saco y que agradezco enormemente, es que asumieron en todo momento que el fallo lo habían tenido ellas, no dejaron cabida al azar, ni sacaron balones fuera, no me tuve que escuchar en ningún momento la típica frase que siempre escuchamos de “es que no sabemos qué ha podido pasar, sólo nos queda seguir probando”. En este caso, no fue así. Estuvieron mucho rato dándole vueltas a los posibles fallos, y a mí me reconfortó muchísimo verlas así y poder escuchar “está claro que en algo hemos fallado y vamos a encontrarlo”.

Y ahora, a ver si consigo darle un mínimo de sentido a lo que me explicaron, si es que acaso llegué a entenderlo en algún momento, porque me encontraba completamente embotada. Así que yo lo voy a explicar a mi manera y con mis palabras, pero no garantizo que sea esto exactamente así. Me hicieron una ecografía y vieron que el útero no tenía una buena forma, y que el Endometrio estaba deformado e hinchado, que había crecido exageradamente, y desde luego, no les gustaba nada. Pensaron que podía tratarse de un efecto de llevar medicación en exceso. Hasta el día de la transferencia, mi Endometrio se había comportado de forma genial, creciendo adecuadamente, y con una forma bonita, y por eso seguimos adelante, pero desde la Transferencia hasta ese día había crecido exponencialmente y se había deformado, y eso sólo podía ser como respuesta a la medicación. Dedujeron que mi grosor de Endometrio no puede superar los 5mm el día de la Transferencia, porque luego crece muchísimo más, y tengo un útero pequeño, con lo cual partir de un Endometrio más grande, era un error, y daría al traste con la implantación. Me parece algo súper paradójico, mi mente todavía se cortocircuita un poco al pensarlo, porque me he pasado muchísimo tiempo haciendo de todo y tomando de todo para que mi Endometrio creciera cuanto más mejor (pastillas, parches, pinchazos, viagra…) y resulta que ahora hay que frenar ese crecimiento porque mira cómo reacciona después. La conclusión es que mi útero no responde bien con tanta medicación y hay que bajarla. Lo que también me pareció entender es que esto no era sólo resultado de este último intento (que ha sido cuando menos medicación he llevado), sino que esta forma anómala de responder a los estrógenos y la progesterona, viene de mucho más atrás, y de la “ingente” cantidad de hormonas que he estado tomando durante tantos otros intentos, y que han conseguido que mi sistema hormonal vaya loco. El resultado es más inflamación de la que correspondería tener y hay que eliminarla antes de volver a enfrentar un nuevo intento. Por tanto, estaré tomando durante un tiempo, un medicamento que se va a ocupar como de “secar” y desinflamar la zona, que se llama Visannette. Después haremos un ensayo con un ciclo y muy poca medicación y observando mi endometrio y mi útero desde el posible día de la transferencia hasta la posible Beta días después, para ver cómo va respondiendo. Y cuando tengamos clara la pauta, la dosis correcta para mí, volveríamos a intentarlo, pero no antes.

Esta es la causa que consideran más probable que haya ocurrido. Pero Juana además tenía otra hipótesis, quizá con un poco menos de fuerza que la anterior, pero que igual había que plantearse también en algún momento. En uno de los bordes del Endometrio, se veía un bolita negra, muy pequeña, que significaba una dureza, un poco de Adenomiosis justo en la zona donde antes estuvo la sinequia uterina. Juana piensa que es posible que el embrión haya podido intentar implantar justo ahí y por eso no ha cogido. Ella es de la opinión que cualquier mínima alteración puede influir, y que hasta podría ser probable que justo esa zona llamase la atención del embrión más que otras, porque no deja de ser una inflamación al fin y al cabo, y el embrión va pululando por el útero hasta que decide pararse en un momento dado, atraído por algo, y nadie sabe a ciencia cierta qué es lo que hace que se pare en un sitio y no en otro. Ella cree que esto se solucionaría poniendo dos embriones, porque si esto es así, uno intentaría implantar en esa zona, y el otro implantaría en terreno “bueno” por fuerza. Sara le recordó que nosotros teníamos mucho interés en ir de uno en uno, por recomendación de las inmunólogas (que no podemos olvidar que esas otras cosas también están ahí). Y porque en una de las primeras ecografías, la misma Juana me recomendó poner sólo un embrión dado que mi útero era más pequeño de lo habitual. Al final, decidimos posponer esta decisión, e ir viendo cómo se comporta mi Endometrio con todos los cambios que íbamos a estudiar, y veríamos después qué hacíamos con este otro tema. Me reconoció incluso que no se encontraba ese día bien de ánimo para ser objetiva, porque estaba muy disgustada con nuestro caso. Yo también prefiero no pensar en esto ahora e ir paso a paso.

lunes, 12 de febrero de 2018

PENDIENTE DE UN RELOJ



¿Qué reloj?, pues varios. Tanto de forma física (el de las horas…), porque tengo que estar pendiente de tomar mucha medicación. Como de forma biológica (reloj biológico interno…), porque mi cuerpo decide funcionar o no cuando le da la real gana. Como de forma temporal (paso del tiempo…), porque ya vamos contra-reloj en este tema.
Vamos por partes…

Resultado del segundo ER-Map. Desastroso, confuso y extraño, como todo lo que me pasa a mí en este tema. Salió POST-RECEPTIVO. ¿Alguien entiende algo?. Con 5 días de Progesterona me sale pre-receptivo, y con 6 días de Progesterona, me sale post-receptivo. Conclusión: soy de esos “extraños” casos (por no decir, bicho raro…) que tienen una ventana de implantación más estrecha de lo normal. Cuando ya pensábamos que nada peor podía ocurrir, y cuando ya creíamos que íbamos a cerrar este asunto de la Ventana de Implantación, aparece esta alteración extraña. El Laboratorio que ha hecho la biopsia, no tiene otra explicación, dice que esto a veces pasa, y que en este caso, es preferible optar por una ventana pre-receptiva, porque al menos tiene alguna posibilidad de implantación, si el embrión es de calidad (y así ha sido en las dos anteriores transferencias), ya que, por el contrario, cuando es post-receptiva, es seguro al 100% que no hay implantación que valga.

Mientras tanto, fueron llegando los resultados de las pruebas que Diana Alecsandru me había pedido. Todo está más o menos bien, sin infecciones importantes, ni reacciones raras de mi metabolismo, ni cosas de esas, excepto una curva de glucosa-insulina un poco elevada, para lo cual me ha puesto “Metformina 850”, media pastilla cada 12 horas. Al parecer tengo una ligera resistencia a la insulina, que no es preocupante, pero que mejor si la controlamos un poco. Lo que sí me advierte es que puedo llegar a tener diabetes en algún momento de mi vida en el futuro. Qué guay… Y por lo demás, como no ha aparecido nada, llevaré un tratamiento empírico con corticoides antes y después de la transferencia. Antes con “Dexametasona”, y después con Prednisona.

Me bajó la regla en los días previstos y empezamos con todo. Resumo mi arsenal de pastillas de este último intento:
·       Omeprazol 20 (me tocó incluirlo porque tengo el estómago hecho polvo…).
·       Eutirox 25.
·       Suplementos naturales:
o   Onagra,
o   Maca,
o   Coenzima Q10,
o   Omega 3.
·       Suplementos de vitaminas y minerales:
o   Natalben Pre-conceptivo,
o   Foli-Doce.
o   Auxina E400
·       Adiro 100.
·       Innohep 4500.
·       Elorgan 400.
·       Perifem
o   2 mg los 3 primeros días
o   4 mg los 3 siguientes
o   6 mg a partir del sexto día
·       Parches de Evopad, a partir del día 9 de ciclo, 200 mg cada dos días.
·       Metformina 850, media pastilla cada 12 horas.
·       Dexametasona, 1,5mg una semana antes de la transferencia.

La primera ecografía de control fue como siempre, es decir, regular. Tengo un endometrio fino, de buena calidad, pero que responde muy poco a los estrógenos y la progesterona. Por suerte, siempre tiene una forma bonita y acaba siendo trilaminar, cosa que a veces es más importante que el propio grosor. En ese primer control medía muy poco, 3´6mm, el crecimiento estaba siendo muy lento, pero tampoco le dimos mayor importancia, porque como suele ser lo habitual, casi siempre es cuestión de darle un poco más de tiempo y él sólo va aumentando, hasta llegar a lo mínimo indispensable. Ese suele ser mi tope, entre 5mm y 6mm, y luego con la Progesterona crece un poquito más hasta la transferencia, pero generalmente muy poco. Aún así, siempre he llegado a la implantación en todas mis transferencias, de modo que no es un mal signo. Pero en esta ocasión, en la segunda ecografía de control del Viernes pasado, mi endometrio medía 2,9mm. Claramente se estaba replegando y era imposible continuar. Transferencia cancelada… Estas cosas siempre suponen  un mazazo. Te lo ves tan cerca que no consigues asimilar que de nuevo, todo tiene que detenerse y esperar. Maldita paciencia. Conseguimos superar la frustración a medias, porque creo que es imposible llevar bien estas cosas. Por enésima vez, tampoco va a ser este mi mes de embarazo, y de nuevo se aleja mi bebé de mi vida.

Afortunadamente, va a ser bastante menos tiempo de lo que esperaba. Porque al retirarme de golpe toda la medicación, el Sábado ya me bajó la regla (al día siguiente). Y ya nos encontramos en un nuevo intento. La única diferencia de medicación con el ciclo anterior es que esta vez hemos decidido probar con Viagra vaginal. Pero esto lo cuento mañana, que hoy no tengo más tiempo!.