martes, 2 de octubre de 2018

ILUSION RENOVADA


Hoy tengo muchas cosas que contar… Y por una vez, buenas!. Aunque esto no quiero decirlo muy alto, porque aún nos queda bastante camino por delante y no quiero adelantar acontecimientos. Lo que sí vamos a adelantar es la posible transferencia. Porque el otro día en la revisión, todo estaba en su sitio. El útero despejado de adherencias y con espacio suficiente para poder crecer, y el endometrio fino, pero también suficiente, dado que mi útero es muy pequeño de normal. Varias veces he preguntado si esto podría ser un problema (que fuese tan pequeño) y siempre me han dicho que no, que como mucho, sólo podríamos poner un embrión para evitar un embarazo múltiple, pero más allá de eso, nada de qué preocuparse, ya que la naturaleza hace su papel y el útero crecerá sin problemas. Hoy tienen que llamarme para decirme cuándo dejo la medicación para que me baje la regla, y cuándo vamos a programar la entrega de la muestra de esperma de Goku. Si todo cuadra, será aproximadamente para el día 17, y luego hay que esperar unos días a que fecunden los óvulos, y unos pocos días después si todo está correcto, sería la transferencia. Todo esto contando con que los números, fechas y evoluciones cuadren.

Así que no puedo estar más contenta, la verdad. Yo me imaginaba que hasta Navidades no podríamos empezar, y resulta que me llevé una gran sorpresa el otro día. No pude casi ni reaccionar, me quedé como bloqueada. Está claro que no estoy acostumbrada a las buenas noticias y a que las cosas sigan su curso normal. A día de hoy, soy mitad angustia, mitad esperanza. Ese tipo de mezcla emocional tan característico en mí en los últimos años de mi vida. Se van sucediendo en bucle: miedo-ilusión, angustia-esperanza… esas son las más comunes.  Pero como siempre, intento hacerme el firme propósito de iniciar cada nuevo intento con ilusión renovada y dando todo de mí, porque cuando mi bebé sea real, yo quiero que haya tenido de mí TODO lo que se merece, desde el principio. Pero para eso, aún tengo que deshacerme de la potencia que tienen los miedos en mi mente y en mi corazón.

En la revisión del otro día sólo me atendió Sara Fortuño. Y muy bien, la verdad, a veces no sé si lo prefiero, porque siento que me entiendo bastante bien con ella. Me gusta Juana, no deja de sorprenderme y fascinarme a partes iguales su personalidad y su manera de actuar. Pero Sara transmite un tipo de paz que Juana no, lo que Juana transmite es más dinamismo. Quizá ambas acaban siendo la mezcla perfecta para momentos distintos, y yo creo que ahora necesito mucho más la paciencia de Sara que la energía de Juana. Y como escuché decir en el grupo hace tiempo: Sara es la experta en úteros y Juana en diagnósticos y transferencias. Yo no sé si esto será cierto, pero también me da confianza saber que mi útero lo está valorando Sara. Imagino que después intercambian opiniones y toman decisiones conjuntamente, sería lo esperable, claro, como hacían en CREA, que se reunían un día de la semana para valorar cada caso en particular, entre todos.

Ese día, yo había preparado también una lista con todo lo que tomo, con todos los tratamientos y suplementos que llevo, para preguntar cuáles mantengo y cuáles quito, y te juro que Sara se moría de la risa, de ver tanta cantidad de cosas, aunque intentaba disimularlo (o no…). Comprendo que a su parecer, la mayoría de las cosas que yo tomo, sobran, ya que ellas siempre han tenido claro que mi único problema para sacar adelante los embarazos era la sinequia uterina que tenía, y claro, desde esa perspectiva, estar tomando medicación para tantas otras cosas, es absurdo. Pero agradezco que se tomara con calma valorar cada uno de los tratamientos, y finalmente acordamos mantener los siguientes:
·       Eutirox para controlar la Tiroides y el síndrome de Hashimoto, porque además llevo la dosis más bajita (25) y de momento me ha estado funcionando bien.
·       Metformina para la resistencia a la Insulina. Ésta me dio a elegir a mí, porque para ella era innecesaria en mi caso, ya que allí la administran sólo para temas ováricos. He decidido mantenerla también porque la dosis que tomo es bajita, igual que la anterior (850).
·       Uno de los antioxidantes, ya que llevaba un montón, y el que he elegido mantener es el Ubiquinol de 100.
·       Vitaminas prenatales de Natalben.

Y ya está. Una lista bastante más corta que la que he llevado hasta ahora. Me tranquiliza que no se opongan a las pautas de medicación de Diana Alecsandru, y aunque las consideren innecesarias, las acepten. Supongo que contribuye el hecho de que las dosis que me ha puesto también son súper bajitas, más a modo paliativo que un tratamiento en sí. Así que una semana antes de la transferencia, tomaré Dexametasona (1´5mg) y a partir de la transferencia, Prednisona (7´5mg). Otra cosa que también han dejado un poco en mis manos, es la toma de Vitamina D. Por ellas, no tendría que tomarla, porque los estudios al respecto no son muy concluyentes, pero Silvia Sánchez Ramón sí me la pautó como algo importante, y aún no he decidido qué hacer. Y el único frente que nos quedaría por resolver sería la Heparina y el Adiro. Sé que no son nada partidarias de que tomemos Adiro, especialmente por el tema de los sangrados, que parece que son bastante habituales en los embarazos que han pasado por histeroscopias quirúrgicas. Y la Heparina la suelen poner por protocolo a casi todas las pacientes después de la transferencia, pero sólo unos meses, y luego la quitan. Yo no las estoy llevando ahora (ni la aspirina ni la heparina), porque eso sí me dejaron claro que antes del embarazo no tenía sentido y además me salen a veces bultos cuando no se me disuelve bien, y eso les parecía más peligroso que no llevarla.

martes, 18 de septiembre de 2018

ME AYUDO A MI MISMA


Sigo consiguiendo no caer en el desánimo, por suerte. Te juro que otras veces suelo ser muy consciente de mis recursos y de saber cómo estoy consiguiendo avanzar en cada momento, pero ahora no tengo ni idea de cómo lo estoy haciendo. Sólo voy tomando pequeñas decisiones, sin detenerme mucho en ellas ni postergarlas a un análisis más en profundidad. Casi de forma espontánea he dejado de mirar cosas en Internet sobre infertilidad, abortos, intervenciones…, algo que en otro momento hubiera sido un suplicio conseguir, porque creía que era inevitable para mí. Pero no. Ya ves que puedo sobrevivir sin realizar miles de consultas. Debe ser que me he machacado tanto a mí misma últimamente con la idea de confiar, que ni si quiera siento ya curiosidad por conocer lo que yo estoy viviendo en palabras y testimonios de otras personas. Quizá estoy aceptándome como “única” dentro de este mundo (por no decir, rara, bicho, o anormal). O puede ser que haya llegado a un punto de saturación, en el que más información conseguiría hacerme explotar irremediablemente.

Otro pequeño paso que he dado, ha sido salirme del grupo de Whatsapp de las “Chicas Crespo” (que es el nombre que yo le había dado). Sé que era una necesidad para mí, pero también me ha dado mucha pena. No es que haya llegado a intimar demasiado con ellas, pero en estas situaciones acabas cogiéndole mucho cariño a todas las personas que ves sufrir como tú. Creo que son los embarazos a mi alrededor que con más alegría he estado llevando últimamente, por lo esperanzadores que suponen. Todas somos luchadoras incansables, y no veas la ilusión que hace ver cómo la mayoría van llegando a la meta. También genera a veces el desaliento de estar quedándote atrás, pero al final, tarde o temprano, todas llegaremos. Lo sé. Ver el triunfo en otras mujeres, a mí me ayuda en estos casos, y procuro verme a mí misma como una historia esperanzadora más en el futuro, aunque todavía no haya llegado a la meta después de casi 4 años. No sé si le pasará a más gente en este tema, pero al final acabas pensando que los únicos embarazos merecidos son los que han costado sudor y lágrimas. El resto de embarazos a tu alrededor, te parecen súper injustos. A mí me pasa… Llevaba muchos días sin participar en el grupo, porque he intentado evitar entrar todo lo posible. Pero no me parecía correcto estar en un grupo así y no dar ni los buenos días, ni comentar nada, me resultaba hasta maleducado por mi parte.
Hoy siento que estoy un pasito más adelante. No sé por qué. Y eso que no ha pasado nada significativo, pero voy viendo resultados en mí misma, en mi forma de afrontar este nuevo contratiempo. Porque es exactamente eso, algo que va “ en contra del tiempo”. Como mínimo tendremos que esperar hasta Navidades para poder continuar. Las adherencias tienen que desaparecer, el útero tiene que estar perfecto, y mi cuerpo tiene que descansar de tantas pastillas. Hasta que eso no esté al 100%, no nos vamos a arriesgar. Voy mentalizándome de ello. Unos meses más, sólo es eso. Realmente no está tan lejos!. Yo puedo!.

martes, 11 de septiembre de 2018

PUES LO ASUMO


Me estoy volviendo toda una experta en asumir, tragar y seguir adelante como sea. Sería una completa ilusa si pensara que por una vez las cosas iban a salir rodadas y acordes a los plazos y evoluciones esperables. NUNCA sucede así para mí, nunca al menos en este tema. Me he autodenominado a mí misma muchas veces “la rarita de los cojones”, pero me merezco con creces ese apelativo. Lo que yo deseaba (que no necesariamente “esperaba”…) es que mi última cita en la Clínica, fuera una cita de revisión en la que todo estuviera yendo bien y avanzando como toca, pero se convirtió en un auténtico infierno para mí. Llegamos a la consulta y esta vez nos atendió sólo Sara Fortuño. Me hizo una primera ecografía y ya le cambió la cara (y eso que no suele ser demasiado expresiva, pero yo lo capto todo, por suerte o por desgracia). Veía algo que no le gustaba, que no le cuadraba. Me dijo: Ojalá me equivoque, pero creo que se han vuelto a producir más adherencias, voy a meterme con Histeroscopia para comprobarlo, pero estoy casi 100% convencida que es eso lo que me voy a encontrar. Y es eso lo que encontró. Nuevas adherencias, justo en el mismo sitio, y me explicó que la cirugía a veces deja demasiado fresca la carne y si tarda en cicatrizar, se vuelve a pegar. Como si se tratara de un bombardeo en mi cabeza, una y otra vez me venía la pregunta ¿y esto se hubiera podido evitar con el balón uterino?. Pero no la hice. Porque siempre prefiero escuchar las cosas hasta el final, por prudencia. Tampoco me lo dijo 100% claro, ni yo quiero seguir dándole más vueltas al asunto, pero por lo que Sara nos decía, entendí que la respuesta a mi pregunta hubiera sido que sí, que se habría podido evitar, y me dijo que si la cosa no mejora seguramente es lo que habrá que hacer, pero que lo que ha pasado era algo inesperable y tenía muy pocas probabilidades de ocurrir (lo que ellos no saben aún es que yo soy la “rarita de los cojones”, y espero que no tarden mucho más en averiguarlo)… Te parecerá una locura, pero ahora mismo, si en su momento fue un error o no, es lo de menos para mí, me consuela muchísimo más saber que no he perdido mi intuición, porque yo llegué a desconfiar de mi propia mente, y ahora sé que tengo un “sexto sentido”, que lo he tenido siempre, que lo sigo teniendo y que no lo perderé por mucha ansiedad que pase en este proceso. Con eso me quedo. Seré una exagerada, eso sí, siempre, y quizá no era para tanto, pero no me equivocaba. A lo mejor es el motivo por el que he podido asimilar este nuevo contratiempo desde la calma, no guardo ningún rencor ni ninguna rabia como otras veces. Recuerdo también las palabras de Juana “me tienes que dar incluso la licencia de poder equivocarme, que podría pasar, y ya me ocuparé yo de corregir el error”. Pues eso, asumir y seguir adelante, solucionarlo cuanto antes y enfocarse en el futuro.

Sara me planteó en ese momento una de las decisiones más difíciles que he tenido que tomar en mi vida, que yo recuerde. Y además tenía que ser en segundos, y ya sabes que a mí me gusta tomarme mi tiempo para pensar detenidamente todo. La Histeroscopia ya estaba en marcha y yo podía decidir, o continuar y eliminar las adherencias allí mismo (aguantado un dolor corto pero insoportable), o dejarlo para otro momento y programar una nueva cirugía y hacerlo en quirófano con anestesia (y algo que no dijo, pero que yo no me quitaba de la cabeza: y con 1360 euros menos en mi cuenta, que por desgracia no tengo). Puede parecer algo frío y demasiado práctico, pero te juro que mi principal motivación era ahorrarme todo ese dinero. Así que dije que adelante. Cogí aire y pasé por la prueba física más dolorosa de mi vida, más que las biopsias de endometrio. Grité, lloré y me agarré con todas mis fuerzas al potro, todo menos moverme ni un milímetro, que era lo más importante. Goku rompió a llorar también, de verme pasar por eso. Y menos mal que fue corto. Sara tuvo un gesto precioso conmigo después, que fue felicitarme y cogerme de la mano y acariciarme mientras me reponía un poco. Sé que me estaba hablando de manera cariñosa y pausada, pero no recuerdo absolutamente nada de lo que dijo. Por fortuna también me recuperé rápido, y el resto del día sólo tenía como una regla súper fuerte y poco más. Tomé los antibióticos que me recetaron y yo creo que en 48 horas ya estaba como si nada.

Lo que más me preocupaba en ese momento era pensar que podría volver a pasar, que podrían volver a producirse más adherencias de nuevo, y que esto se acabaría convirtiendo en el cuento de nunca acabar. Y frente a una adherencia en el útero no hay nada que hacer, no habría embarazo que saliera adelante nunca. Sara me dijo que estaba segura en un 90% que no pasaría, que estuviera tranquila. Por favor, que la mala suerte me salte esta vez!!!. Alguna vez tendrá que pasar de largo, ¿no?. Voy a seguir un plan de tratamiento con probióticos y antibióticos, y a ver qué pasa en las próximas semanas (Donna Plus, Melagyn, Varidasa, Azitromicina, Ibuprofeno y control de la alimentación). No puedo hacer más, no hay nada más que esté a mi alcance. Hasta el día 26 de Septiembre no vuelvo a tener revisión, y mientras tanto, pues lo de siempre, intentar seguir con mi vida y con mi trabajo de la mejor manera posible, y no dejar que estas situaciones me vuelvan a hundir como en el pasado. Lo consigo sólo a medias, pero hoy ya no quiero seguir escribiendo y menos por ese camino, que me puede llevar a deprimirme o deprimir a quien me esté leyendo.

martes, 7 de agosto de 2018

YO NO SOY ASI... ¿O SI?


Echo la vista atrás y observo cómo me he estado sintiendo estas últimas semanas y todo lo que ha estado pasando por mi cabeza, y siento hasta vergüenza de algunas cosas. Realmente yo no soy así. Leo comentarios y pensamientos que he escrito en otros momentos y sólo me percibo a mí misma cabreada con el mundo, asustada, insegura de todo y de todos, incluso de mí misma. Pero esa no soy yo, nunca he sido así. Creo que la infertilidad transforma a las personas, y yo lo estoy comprobando. Esta agresividad contra el mundo no es propia de mí. Tengo carácter, eso es verdad, y mi abuela Teresa decía de mí: esta xiqueta té el geni “cagat” (esta niña tiene el genio “cagado”). Y por algo sería, que las abuelas son muy sabias!!!. Y es posible que sea esa parte de mí de la que hablaba mi abuela, la que ahora tiene más protagonismo. Pero hasta hace poco, yo era tranquila, alegre, sonriente, positiva, optimista… Una de mis mejores virtudes siempre ha sido estar a buenas con todo el mundo, me gustan todas las personas, me fijo en las cosas buenas, admiro a todo el mundo por muchas razones, y de cada persona siempre me quedo con lo mejor. Soy reforzante, porque creo que el refuerzo positivo es una de las mejores armas que tenemos a nivel social. Soy humilde, tanto para hablar como para escuchar y respetar lo que otros dicen. Y no dejo de ser así!, pero en algunos momentos me transformo. El dolor, la decepción, la frustración que me ha estado acompañando en estos últimos años, saca lo peor de mí. Llevo mucho tiempo sintiendo que no me apetece estar con la gente, me satura la negatividad y los problemas a mi alrededor, excepto cuando estoy trabajando, que por suerte consigo separar y centrarme en la persona que tengo delante (dejando de ser yo).

La forma en la que estoy llevando algunos problemas al extremo. Eso tampoco es propio de mí. Pero esto es Ansiedad pura, lo sé, lo reconozco en seguida. Pierdo mi capacidad resolutiva y me acabo metiendo a mí misma en un pozo oscuro y sin fondo, donde todo es terrible y catastrófico, y todo me parece una amenaza a mi bienestar. Me encuentro a la defensiva, y lo peor es que no me doy cuenta de todo esto en el momento que me estoy sintiendo así. Me parece tan real!. Pero son mis miedos los que hablan y toman el control, no mi razón. Quiero volver a ser una persona razonable, que medita con calma las cosas, que busca opciones y recursos para calmarse y pensar con coherencia, y que mantiene el control en situaciones de tensión.

Y otra parte de mí, aunque en esta parte sí me reconozco completamente, es mi naturaleza obsesiva y mi necesidad de tenerlo todo bajo control. Me tranquiliza tener respuestas, y sobre todo me tranquiliza entender las cosas y saber qué está pasando en todo momento. Pero esto ahora es imposible, y también es peligroso, porque muchas veces me lleva a buscar respuestas en lugares equivocados. Por ejemplo, creo que me está influyendo mucho el grupo de Whatsapp y todo lo que se dice en él. He tomado la decisión de no leer lo que se comenta ni volver a preguntar más dudas, porque no son ellas las que me tienen que guiar y responder, porque están igual de perdidas que yo en estas cosas, pero como hay personas que hablan con tanta firmeza y seguridad, me confunden y acabo creyendo que tienen razón y que saben lo que están diciendo. Y NO ES ASI. Sólo Juana puede darme las respuestas que necesito, y eso es lo que tengo que hacer, trasladarle a ella las preguntas y escuchar sólo sus respuestas, sin adelantarme ni dar nada por sentado. He decidido silenciar el grupo y no volver a participar de él. Y sólo voy a mantener el contacto con las dos personas con las que hablo por privado (que además una de ellas se ha salido de este mismo grupo, por saturación, cosa que entiendo perfectamente). Al fin y al cabo ellas son las que siento que son más parecidas a mí y con las que mejor me entiendo, aunque también cargan sus inseguridades y frustraciones, como es normal.

No puedo pretender saberlo todo y entenderlo todo. Mi problema, y la infertilidad en general, es un campo TAN amplio, que si pretendo saberlo y entenderlo todo, me estoy perjudicando a mí misma. Esta no es la actitud, tengo que aprender a confiar. Lo más chistoso de todo, es que yo misma hago esta reflexión a muchos de mis pacientes sobre mi trabajo, les digo que no es posible concentrar años de experiencia y de estudio de la psicología humana en unas pocas horas de terapia, y que hay cosas que tienen que creerse sin comprenderlo del todo o sin tener toda la información, simplemente confiando en mí y en que sé lo que estoy diciendo. ¿Y no estoy haciendo yo justamente eso con Juana?, pretendo dominar y conocer a fondo todo lo que me está pasando y eso es imposible, ni soy ginecóloga ni soy experta en reproducción asistida. Tengo que parar. Por una vez, tengo que “abandonarme” a otra persona, a un equipo de trabajo que lleva años y años dedicado a estas cosas y que por supuesto saben mucho más que yo y tengo que fiarme de todas las decisiones que van tomando, incluso aunque en algún momento puedan cometer algún error o equivocarse. Lo cual no quiere decir que tenga que dejar de preguntar y de intentar comprender, pero con paciencia y respeto. Claro que quiero saber cosas y que me cuenten y me den información, pero cuando corresponda y a quien corresponda. Además, no puedo decir que no se me hayan explicado las cosas, al contrario, siempre que he preguntado, me han respondido, tanto en CREA como en Juana Crespo, con mucho detalle e interés en ayudarme a entender. Pero aún así, hay cosas que se me seguirán escapando. Y ahí es donde tengo que aprender a confiar aunque no lo tenga todo bajo control.

Lo que está claro es que necesito hacer un cambio de actitud y de mentalidad. ¿Y sabes quién me ha ayudado a percibir y entender todo esto?. La misma Juana!. Porque cuando estuvimos el Jueves pasado en la consulta, me echó un pequeño “rapapolvo” al respecto. Me lo decía asertivamente, sin agresividad y con mucho tacto, pero muy seria. No recurrió a las bromas como otras veces (y eso hasta me asustó, porque se notaba que lo decía completamente en serio y preocupada). Y menuda mirada más penetrante tiene esta mujer!!!. Reflexionándolo después con Goku, me di cuenta de que en el fondo se estaba tomando bastante empeño e interés en tranquilizarme, en ayudarme a cambiar de actitud, porque sabe que estar así no me conviene. Y se lo agradezco. Me dijo que notaba cuando a alguien le estaba costando confiar en ella, que no puede estar todo el tiempo justificando su trabajo, que tengo que dejarla hacer y darle confianza, porque así es como ella mejor trabaja. Que me despreocupe, que ella me va a dar un hijo, pero antes tiene que lidiar con mi problema uterino, y que lo conseguirá, que confíe más en ella y ponga de mi parte, porque realmente, lo único que tengo que hacer es dejarme en sus manos y pensar que todo va a salir bien. Que si ella no nota esa confianza por mi parte, le va a ser mucho más difícil. Tiene toda la razón y así se lo dije. Goku no lo duda ni un instante, le dijo varias veces que por su parte tiene nuestra TOTAL confianza. Pero Juana no le estaba hablando a él, me estaba hablando a MI. Y francamente, necesitaba escucharlo, ahora lo sé. Me he estado dejando llevar más por mis miedos que por la confianza en la Clínica, y al final me estoy perjudicando más a mí misma de lo que creía que me podrían perjudicar ellos. No hay nada que no tenga solución, y sé que estoy en las mejores manos posibles. Se acabaron ya las dudas, desde luego estoy dispuesta a cambiar esto, más por mí que por nadie. Más por mi bebé, incluso, que por nadie…

Uffff, necesitaba soltar todo esto!. Y además, voy a tener que tragarme mis palabras y mis inseguridades. Porque en la revisión se comprobó que la cirugía ha ido perfecta, que no se han producido más adherencias y que todo está bien por esa parte. El endometrio es el que sigue dando guerra. Es probable que una dosis tan bajita de valerato de estradiol, a mí no me funcione para conseguir que crezca como toca. Pero es preferible ir paso a paso y encontrar la dosis adecuada, porque tampoco convendría pasarse, y menos después de una cirugía. Así que me la han subido y mañana vamos a ver cómo sigue respondiendo mi cuerpo. Este ciclo ya está perdido, pero no pasa nada, más o menos ya contábamos con ello, y nos está sirviendo para ajustar la dosis de forma más precisa.

miércoles, 25 de julio de 2018

CUANTO ME CUESTA CONFIAR...




“Cuando te baje la regla, no te alarmes, porque suele ser bastante escandalosa, pero no te preocupes que es lo normal, y no te está pasando nada grave”. Eso me dijo por teléfono una de las enfermeras hace unas semanas. En el grupo de Whatsapp llaman a esta regla después de una Histeroscopia de dos formas: El Holocausto y la Matanza de Texas. Porque todas las chicas cuando la tienen, la describen como algo bastante abundante, donde se tienen que estar cambiando compresas cada muy poco tiempo porque se empapan en seguida.

A mí me tenía que haber bajado a partir del Jueves pasado, porque fue cuando acabé la caja de pastillas, y mañana (una semana después) tengo que volver a empezar otra caja. PERO NO HAY NI RASTRO DE LA REGLA. Ni síntomas ni nada de nada. Esta mañana he llamado a la Clínica para preguntar qué debía hacer, y primero me han dicho que me darían una cita para una ecografía y así ver qué está pasando con mi endometrio. Pero luego me han vuelto a llamar y me han dicho que han estado hablando con Juana y que les ha dicho que no hace falta que vaya a una ecografía, que siga adelante con la medicación y la empiece mañana como estaba previsto. Su teoría es que como no he dejado de sangrar en todos estos días, es probable que no me baje la regla ya… (¿?). Pero… ¿Y la matanza de Texas?, ¿y el Holocausto que me esperaba?. ¿De verdad voy a volver a ser la rarita de los cojones a la que no le pasan las mismas cosas que a las demás???. Porque esta vez sí que tengo personas reales con las que compararme, y a nadie le ha pasado como a mí. Me quedaría mucho más tranquila si me hiciesen la puñetera ecografía, pero Juana no lo considera necesario, y ya veremos qué nos encontramos el día 2 cuando vaya a la revisión.

Y aquí viene, como siempre, lo que más me cuesta: CONFIAR. Confiar en que no se me están dando indicaciones a la ligera, confiar en que sólo estoy exagerando las cosas y mi mente me juega malas pasadas, confiar en que todo está yendo bien. ¿Por qué me cuesta tanto trabajo confiar y respetar la profesionalidad de las personas?. No puedo decir que haya tenido tan malas experiencias al respecto, yo creo que todos los médicos que han pasado por mi vida, han sido buenos profesionales, aunque no hayan acertado siempre con el problema. No puedo pretender saber yo más que ellos o estar sintiendo todo el tiempo que me van a fallar y van a cometer algún error catastrófico e irreparable. Porque te juro que así es como yo lo vivo. En mi mente veo a una Juana cómodamente sentada en un sillón, con las piernas cruzadas de forma elegante y relajada, fumándose un cigarrillo distraídamente, y diciendo a las enfermeras que me digan que “bah!, no pasa nada!”. Y cuando me la imagino valorando otros casos, la veo rodeada de su equipo y concentrada en encontrar respuestas y soluciones… Mi mente retorcida también ha llegado a pensar que no ha decidido tomar cartas en el asunto porque le conviene que pase algo y retrasemos todo durante un tiempo y así no se estropeen sus vacaciones.

Lo que tengo claro es que así no puedo estar. Es horrible no sentir que estás en buenas manos, capaces, concienzudas, centradas. No sé por qué no logro sentirme apoyada, relajada y confiada. Estoy a la defensiva constante, y veo enemigos por todas partes. Yo no soy así. O no quiero ser así. Porque lo peor de todo es que no sé si es real y razonable lo que siento o no. La forma en la que me siento es auténtica, mis sensaciones son éstas, pero ¿de verdad son mías?, ¿o son fruto del estrés y la Ansiedad?, ¿o quizá un efecto de los cambios hormonales?. Sea como sea, todo esto me está haciendo sufrir mucho, me siento incomprendida y en muchos casos hasta “ninguneada”. Me siento como si estuviera rodando por una pendiente cuesta abajo, y me fuera a romper en mil pedazos al llegar al final. Y yo grito, y grito, y grito pidiendo ayuda, pero nadie me escucha ni hace nada por ayudarme, se limitan a mirar para otro lado. Veo a Goku tan tranquilo con esto, que hasta me da rabia, no para de decirme que todo va a ir bien, que Juana es la mejor, que sus decisiones seguro que son acertadas y que estoy dramatizando mucho las cosas. Mi madre también me ha dicho lo mismo, que tenga paciencia y confíe en ella, que ya veré como el día 2 todo son buenas noticias, porque ellos son expertos en estas cosas. Parece que soy la única que ve el peligro, y ya hasta empiezo a dudar de mí misma y de mi intuición, cuando muy pocas veces he fallado en mi vida ante mi instinto, pero debe ser que lo tengo atrofiado o lo he perdido.

Necesito apelar a mi parte más racional. Saber dejar las cosas en manos de otras personas. No puedo tener el control de todo, porque no depende de mí. Tengo que pensar que la gente sabe lo que hace y que no están jugando conmigo sólo porque yo no entiendo las decisiones que toman. Y porque tengo miedo. Me doy permiso sólo por hoy para lamentarme y sentirme nerviosa e insegura (por eso lo estoy escribiendo también aquí). Pero mañana tengo que trabajar todo esto en mi mente de forma más constructiva y tranquilizadora para mí. Voy a intentar estar bien los días que quedan hasta el Jueves que viene que vaya a la revisión. Pondré en funcionamiento todos mis recursos y el máximo de mi voluntad para lograrlo y no venirme abajo con todo esto. Pero eso será mañana…

martes, 17 de julio de 2018

333 PINCHAZOS DE HEPARINA



Por curiosidad, esta mañana he estado sumando todos los tratamientos que he estado llevando desde que empezamos, y desde el tercer aborto, también los pinchazos de heparina que han ido acompañando a cada tratamiento, porque me salieron algunas alteraciones en el análisis del Thromboincode. Y, pues como pone en el título, suman 333 pinchazos. Siempre me han gustado mucho los números “capicúa”, cuando me los voy encontrando a mi alrededor, siempre me dan buenas vibraciones, lo tengo condicionado como algo positivo. Así que por mi propia salud mental, voy a tomarme este hecho como algo positivo.

Desde luego, soy toda una experta en la aplicación de pinchazos de heparina. Aún así, no puedes evitar muchas veces que salgan unas moraduras bestiales, por muy bien que te pinches. Yo he tenido pinchazos que aparentemente han ido como la seda, sin dolor, si molestias al entrar la heparina, sin sangrado… y que luego al día siguiente han producido una moradura inmensa. Y al contrario, pinchazos donde he visto las estrellas, que me ha costado meter la aguja una barbaridad y he montado un escándalo, y luego ni si quiera han dejado marca. Así que nunca se sabe cómo va a reaccionar la sangre por dentro cuando te pinchas.

El ritual siempre es el mismo. Mientras yo preparo el algodón y el alcohol, mi marido prepara la inyección. Me siento en la taza del retrete y busco una zona de la tripa que no tenga muchas marcas recientes, generalmente unos 4 dedos desde el ombligo hacia alrededor, más hacia los lados y hacia abajo. Por encima del ombligo no suelo pincharme casi nunca, porque ahí me es muy difícil coger “mollita”.  Goku me da un besito en la tripa antes del pinchazo. Pongo la aguja en horizontal y ligeramente apoyada en la piel, cojo aire profundamente y la inserto, rápidamente, pero sin dar golpe. A veces duele muchísimo y otras ni te enteras. A veces la piel está súper blandita y la aguja entra fácilmente, y otras veces parece un muro de piedra. Algunas veces (pocas, menos mal…), es imposible clavarla y tengo que buscar otro trozo de piel, esos días son los peores, porque me llevo dos pinchazos, y el primero normalmente muy doloroso y encima no llega a entrar. Adoro los días que la aguja entra en seguida, con suavidad y sin dolor, pero no he descubierto aún cómo lograrlo todas las veces, es una lotería. En estos 333 pinchazos, todavía no he encontrado la variable que marque la diferencia entre los pinchazos que duelen y los que no.

Otra cosa que suele pasar después de algunos pinchazos es que la heparina parece que no se llega a disolver, y crea un pequeño bulto, como una canica, debajo de la piel. Esos pinchazos son moraduras casi aseguradas, porque en el momento que el bulto empieza a deshacerse, duele muchísimo, molesta incluso aunque no lo toques, y suele tardar unos 4-5 días en disolverse del todo. Con lo cual, en esos días, no puedes ni rozarte la piel, y mucho menos pinchar cerca del bulto. Hoy tengo uno de estos, en el lado izquierdo de la tripa, parece una bolita de caramelo o un quiste, y ya empieza a molestar…

Bueno, sigo. Cuando ya ha entrado la aguja, espero unos segundos y empiezo a introducir muy lentamente la heparina. Y lo mismo. Hay veces que entra con suavidad, y otras que tengo que hacer mucha fuerza. Importantísimo introducir todo el aire que hay en la aguja, me lo repitieron muchas veces. Después espero unos segundos más y la saco. Sólo me paso el algodón con alcohol si sale alguna gotita de sangre, si no, simplemente espero sentada. Goku me da un beso y me dice “ya está cariño, muy bien” y después se encarga de recogerlo todo, porque a mí me suele escocer durante algunos minutos tras la aplicación, de modo que me voy directamente a la cama y me tumbo, porque es la forma que menos me molesta el escozor.

lunes, 16 de julio de 2018

DUDAS Y DESCONFIANZAS


Resulta frustrante cuando sabes que por mucho que consultes las cosas que te inquietan, te vas a acabar encontrando con un “no te preocupes, que eso es normal”, y que por desgracia muchas veces sustituye a un “no tengo ni puñetera idea, pero no me compliques la vida ahora y ya iremos viendo qué pasa”.  Así me siento la mayor parte del tiempo. Si me encuentro más cansada de lo habitual “no te preocupes, que eso es normal”, cuando quizá signifique que me está faltando algún tipo de vitamina o nutriente esencial y habría que tomar medidas. Si sangro abundantemente “no te preocupes, que eso es normal”, cuando quizá indique que algo no está yendo bien por ahí dentro. Si paso días donde no sangro nada y de repente otros parece que me ha bajado la regla “no te preocupes, que eso es normal”, cuando quizá es que hay heridas que no se están cicatrizando bien. Tengo miedo de que me estén dando respuestas condescendientes para no tener que complicarse mucho conmigo y hacer algún esfuerzo. En otros momentos pienso que soy una exagerada y que seguro que todo está yendo bien y no debería preocuparme, y que tienen razón cuando me contestan incansablemente NO TE PREOCUPES, QUE ESO ES NORMAL. Y como no puedo pasarme la vida temiendo lo peor, al final decido confiar e intentar relajarme, porque no voy a llegar a ningún sitio, y está claro que no consigo nada preguntando tanto, y al menos no me estaré martirizando a mí misma.

Pero éstas no son mis únicas dudas. Hay otras cosas que no entiendo y que no sé si son importantes y relevantes o no. Por ejemplo, Juana y Sara me explicaron con todo lujo de detalles cómo sería la intervención y todos los pasos, la puesta del balón uterino incluida. Dijeron que era importante llevarlo para que no se pegasen las paredes de nuevo mientras cicatrizaban las heridas, y que era algo que se hacía muy a menudo. Pero cuando desperté de la anestesia y pregunté si todo había salido bien y ya estaba puesto el balón, el cirujano (Norman) puso cara de sorpresa y me dijo que no había puesto ningún balón. Le pregunté que por qué, y se salió por la tangente diciendo que es que no lo había considerado necesario… Pero mi intuición me decía que no tenía ni idea de que tenía que ponerme un balón, por cómo reaccionó. O quizá fueron imaginaciones mías, porque Goku dice que él no notó nada raro en su respuesta (aunque tampoco le tenía de frente). Me preocupa que no tuviera toda la información de Juana al respecto, porque no entiendo la razón de que a mí me dijese una cosa y luego me hiciesen otra. Y porque no es la primera vez que cosas así pasan en esta Clínica, la comunicación interna falla bastante. Por desgracia, pasa constantemente, y muchas chicas se quejan precisamente de esto. Son unos profesionales increíbles, eso nadie lo duda, pero muy mal gestionados y administrados a nivel interno.

También se quejan del trato recibido por parte de algunas enfermeras, pero a mí en concreto siempre me han tratado súper bien. Aunque tengo que decir que una de ellas, me soltó el otro día un comentario que no me acabó de encajar del todo. No me trató mal, en absoluto, ni me contestó mal, pero me descuadró un poco lo que me dijo. Y es que llamé para preguntar si tenía que pincharme heparina, porque en otras ocasiones, cuando he llevado anticonceptivas, me he estado pinchando, y ellos no me habían dado ninguna pauta ni indicación al respecto. Primero me respondió que si no me lo habían indicado, sería porque no lo necesitaba, pero que lo iba a consultar y me llamaría. Después, cuando me llamó, me dijo que sí que me la tenía que pinchar, y que eso eran cosas que ya tendría que saber yo, porque ellas no pueden estar al tanto de todos los tratamientos que llevamos. ¿¿¿¿¿¿??????. No dije nada en ese momento, pero después me arrepentí de no haberle dicho que no tiene razón, y que POR SUPUESTO que tienen que estar al tanto de todos mis tratamientos, que es SU trabajo, SU responsabilidad, y que no puede ser que no manejen toda la información de cada paciente para dar TODAS las pautas e indicaciones correspondientes. No tiene que ser una decisión mía, como mucho, se toman las decisiones conjuntamente. Creo que esa respuesta que me dio, estaba completamente fuera de lugar.

Y ya, lo último (y así lo suelto todo y no me quedo nada dentro), es que me preocupa que mi endometrio no esté respondiendo bien a la medicación, como siempre me ha pasado en los dos últimos años. A ver si consigo aclararme… Cuando le pregunté a Norman si no había riesgo de que se me pegasen las paredes al no llevar puesto el balón, me respondió que no me preocupase, que eso se trataba con medicación, y que llevaría anticonceptivas para hacer que mi endometrio creciese y así evitar que las paredes se junten, y que eso era suficiente. Pero, ¿y si no crece????. Por un lado, parece que mi endometrio no crecía porque la sinequia uterina no se lo permitía, pero ¿y si hay algo más?, ¿y si no crece también por otros motivos?. En ese caso, no serviría de nada llevar anticonceptivas, y hubiera sido mejor poner el balón para asegurarse. Pero Norman decidió no ponérmelo… Quizá la decisión de Juana de ponerme un balón era buena teniendo todo esto en cuenta, pero nadie se lo comunicó a Norman y él simplemente no lo puso y punto. Mi mayor temor es llegar el próximo día a la revisión y que me digan que la cosa no ha ido bien y que hay que volver a operar porque las paredes se han vuelto a pegar.

Hay días que todos estos pensamientos me angustian sobremanera, que no me los quito de la cabeza, y me preocupa que las cosas no se estén haciendo bien y a final la que salga perjudicada sea yo. Pero obviamente, ya está hecho, y si se ha causado algún daño, eso es algo que ahora mismo no se puede saber ni resolver. Veremos qué nos encontramos en la revisión. Ojalá tenga que reírme de todos mis miedos y todas mis angustias, y acabe concluyendo que es que las hormonas me juegan malas pasadas y ponen mi cabeza a mil y me hacen exagerarlo todo. Como decía antes, al final opto por no vivir en la amargura la mayor parte del tiempo, y confiar que todo está yendo bien. Pero qué difícil es…