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miércoles, 23 de mayo de 2018

NECESITO UN CHUTE DE ENERGIA


Estoy que ya no puedo con mi alma. Llevo muchos meses sin parar de tomar tratamiento hormonal. Lo que peor llevo son los parches de Evopad, o eso me parece a mí, porque en cuanto me los pongo, empiezo a notar que el cuerpo me arrastra, que no me concentro en nada y me cuesta mantener la atención, y a veces incluso hasta la mirada. Estaría tumbada la mayor parte del tiempo si pudiera. Pero yo me obligo a activarme como sea, a salir de casa e irme al despacho, a trabajar, y si no tengo mucho trabajo, me salgo a la calle a pasear. Lo que sea menos ceder al impulso de acostarme, porque detesto esa imagen de mí misma, sin ser productiva, sin atender mis responsabilidades y proyectos. Ya tendré tiempo más delante de frenar un poco y centrarme en mi embarazo, cuando lo consiga, que lo conseguiré…

Me hice la resonancia magnética pélvica hace un par de semanas. Justo ese día, me notaba la ansiedad por las nubes, pero aguanté como una campeona metida en ese tubo minúsculo que casi no te deja respirar. Menos mal que la frente me quedaba fuera del tubo y podía notar un poquito de aire fresco. Fue corto, unos 30 minutos, yo me esperaba bastante más tiempo, así que bien. Ya tengo los resultados y ya los he enviado a Juana Crespo. Dentro de dos días tengo la cita con ella, y estoy bastante nerviosa, con miles de dudas e inseguridades en mi cabeza. El informe que me ha hecho el Hospital sobre la resonancia es perfecto, todo sale correcto, en forma, apariencia, textura, todo está limpio y sin alteraciones significativas. ¿Verá Juana lo mismo?. Te juro que yo estoy deseando que encuentre algo y que por fin alguien me diga: ¡¡Aquí está!!, aquí tienes el problema, te pasa ESTO y se soluciona con ESTO. Porque ya estoy cansada de no tener un diagnóstico claro, de ir dando tumbos entre profesionales donde cada uno me da una versión distinta de mi problema, pero pocas soluciones, y yo sigo sin ser mamá. He puesto siempre toda mi confianza en cada médico a quien hemos consultado, quizá todos ellos tienen algo de razón en parte en sus conclusiones, pero el resultado final nunca llega. Y ahora, un informe “perfecto”, pues me da rabia…

Una chica me contactó hace poco por Instagram, a raíz de una foto que subí y me preguntó si estaba yendo a Juana Crespo y si quería que me metiese en un grupo que se ha creado de otras chicas que van a esa Clínica. Le dije que sí, claro!. Me resultan muy útiles la mayoría de las cosas que se comentan, aunque a veces hay tantos mensajes que me resulta imposible seguir todos los hilos de conversación que se inician. Me motiva muchísimo ver cómo otras chicas en situaciones parecidas a la mía, salen adelante, y se quedan embarazadas. Se monta una fiesta por todo lo alto con cada positivo. Ahora mismo somos 26 chicas, y 3 de ellas ya están embarazadas. Me cuesta muchas veces aportar mi opinión, porque hablan de muchas cosas que yo no controlo tanto, y en cierto modo, creo que ellas tampoco controlan, pero en algún sitio hay que comentar aspectos de este tipo. De momento, hay dos de ellas con quienes más he intimado, porque las 3 nos encontramos en la misma situación prácticamente, y si puedo, prefiero hablar con ellas por privado que en el grupo, para no marear mucho a las que están en otras fases del proceso, o con diagnósticos muy distintos a los nuestros. Nunca he sido de formar parte de grandes grupos, me siento mucho más cómoda en el “tú a tú”, y suelo pasar bastante desapercibida, pero me alegro de haber encontrado éste, porque me aporta cosas muy interesantes.

martes, 24 de abril de 2018

PRIMERA CITA CON JUANA CRESPO


Por fin llegó el día y ayer fuimos a ver a Juana Crespo por primera vez. La Clínica es preciosa, con muchísimo espacio, y todo muy nuevo, minimalista, muy bien decorado y con mucho gusto. Me encantó, la verdad. Estuvimos allí casi 4 horas, pero a mí no se me hizo tan largo, porque estuvimos viendo y hablando con un montón de gente. Primero con una chica de Administración que se tomó todos nuestros datos, y después pasamos a una enfermera a la que le contamos absolutamente TODO, de principio a fin, historias familiares, tratamientos, embarazos, medicación, y mil detalles más. La pobre acabaría echando humo por la cabeza, nos comentó que nos habíamos hecho de todo… Al ratito ya nos pasó al despacho de Juana. La esperamos allí durante unos 20 minutos, y ese tiempo me dio la oportunidad de observar con detalle. Toda una pared casi llena completamente de fotografías de madres y bebés, y en cada una de las fotografías, Juana había escrito cuál había sido el diagnóstico inicial de la paciente. Había de todo, era un poco abrumador y esperanzador al mismo tiempo. Al menos te deja la sensación de que casos muy complejos consiguen salir adelante, desde mujeres con muchísimas transferencias a sus espaldas, otras con abortos, otras con úteros “imposibles”… Estando allí, me preguntaba qué es lo que acabaría poniendo Juana en mi fotografía. Solamente encontré una fotografía de una eco donde ponía “aquí no hay nada que hacer”, y se me puso un nudo en la garganta de pensar que podría llegar a ser la mía en el futuro.

Llegó Juana y traía con ella un resumen hecho a mano de nuestro caso, que probablemente le habría hecho la enfermera que nos atendió antes. Lo puso en la mesa y me dijo: sólo con esto, ya sé quién eres y el tipo de paciente que vas a ser. Algo pasa en tu útero, y se ha ido agravando más y más con cada embarazo que has tenido y con cada aborto. No le dio demasiada importancia a las alteraciones inmunológicas, aunque dijo que ella lo tendría todo en cuenta, pero que cree que la cosa no va por ahí. Me hizo pasar a otra habitación para hacerme un ecografía vaginal, y lo que me comentó me dejó un poco hecha polvo… Dijo que estaba ya menopáusica, que mi ovario derecho estaba completamente atrofiado (y luego añadió, “más seco que el bacalao”) y no había nada que hacer por él. Del ovario izquierdo dijo que iba más o menos en la misma dirección aunque estaba un pelín mejor, pero que tampoco habría mucho que hacer. Dijo que mi útero era pequeño y malo, y lo peor de todo, duro como una piedra, y que allí era imposible que nada creciese, porque no era nada fértil. Yo me aguantaba todo el tiempo las lágrimas y el impulso de preguntarle si aquello tenía solución. Y cuando terminó, me vestí y volvimos a su despacho.

Mi cara era un poema, desde luego, pero no quería intervenir hasta escuchar lo que tuviese que decirme y sugerirme, hasta el final. Ya sentados con ella en su mesa, nos sacó varias ecografías de diferentes úteros. Nos mostró lo que era un útero fértil, diciendo “este útero es de una chica que echa un polvo y ya se queda embarazada”. No puedes evitar reírte con la forma de hablar que tiene, no sé si lo hará para calmar los ánimos, o es que ella es así de bruta hablando, pero a mí me hace gracia. Y luego nos enseñó una eco de un útero parecido al mío, con un endometrio que no puede crecer porque las paredes del útero no le dejan expandirse, ya que las células madre que lo rodean han ido invadiendo la pared intrauterina y el miometrio, y lo habían endurecido tanto que era imposible implantar nada ahí. Eso es que lo que ella cree que me pasa. Por fin le pregunté si tenía solución, y ella sólo me contestó que peores úteros ha visto salir adelante, pero que no podía asegurar nada hasta tener una resonancia magnética que le diga de qué forma está afectado el mío y en qué zonas, y que una RM mostrará cuánto de piedra y “callo” se ha llegado a hacer alrededor de mi endometrio.

De modo que mi siguiente plan es una resonancia magnética pélvica, para lo cual, tengo que llevar tratamiento hormonal como si fuese a hacer una transferencia, y 18 días después de empezarlo, hacerme la prueba, porque ya estaré en fase lútea y se puede ver cómo está mi útero para embarazarse. Como no me va a bajar la regla, me dijo que empezase directamente al día siguiente (o sea, hoy…).  La pauta de estimulación hormonal que hacía con CREA siempre iba de menos a más, es decir, empezaba con 2mg de valerato de estradiol durante 3 días, luego otros 3 días con 4mg, y  3 días después pasaba a 6mg. A continuación introducía un parche de 100mg en el día 10, y después me iba poniendo 2 parches de 100mg cada dos días. Pero Juana me ha dicho que empiece todo de golpe!, es decir, hoy ya empiezo con 6mg de valerato y con 200mg de Evopad. Sólo llevo una pastilla (la de la mañana) y ya me noto el cuerpo raro, así que cuando acabe el día y me haya metido otras dos pastillas y dos parches, me voy a querer morir. Además, los parches me sientan fatal al principio hasta que me acostumbro, y voy a llevar toda la carga desde el principio!. Madre mía… También he conseguido ya el volante y la cita para la resonancia, que será el próximo día 11 de Mayo. Cuando me la haga, dejaré la medicación, y cuando me baje la regla, volveré a empezar el mismo tratamiento hormonal de nuevo, para que Juana me haga una ecografía a los 8 días. Y se supone que con ambas pruebas, ya me dará un diagnóstico y me propondrá un tratamiento, si es que tiene arreglo. Hasta entonces, como siempre, como cada vez que damos un paso, PACIENCIA.

Mi primera impresión de Juana Crespo y de su Clínica, es buena. Estoy muy escarmentada con la vida como para hacerme ilusiones, pero me transmite confianza, y una posibilidad, que desde luego, no me voy a quedar sin explorar. Soy consciente de que llego a Juana con los ánimos por los suelos, medio arruinada después de haber invertido más de 30.000 euros en tratamientos durante estos 3 años, y cansada de esta lucha tan larga y todavía sin fruto. No quiero responsabilizar a nadie, ni si quiera a mí misma, porque no sería justo. Todas las personas que me han acompañado en este camino, hasta ahora, me han dado lo mejor de sí mismas y han puesto todo su empeño en ayudarme, estoy 100% convencida de ello. No sé si Juana habrá aparecido para darme luz, o para cerrar de una vez mi capítulo de la maternidad. Y si es ella quien me va a ayudar a ser madre, no sé por qué ha tardado tanto en aparecer en mi vida, precisamente ahora que ya me encuentro casi derrotada. Algún día, con retrospectiva, quizá lo entenderé. O quizá no lo entenderé nunca, porque la verdad es que estoy cansada ya de buscar lecciones de vida en esta experiencia tan horrible, y de encontrarle un sentido a todo este sufrimiento.